jueves, 13 de agosto de 2015

Perdonar para ser perdonado

"En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
-«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta:
-«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete".
Siempre que preguntamos obtenemos respuesta, aún en los casos en los que nos queremos hacer los mejores, los más listos o hasta los más inteligentes. Cuando a alguien le preguntamos algo es porque no lo sabemos, salvo cuando queremos sacarle a alguien verdad por mentira, o queremos que sólo se ensucie con las respuestas. Pero, cuando intentamos ser honestos y vivir en la Verdad, preguntamos para saber cómo Caminar.
Pedro, supongo, no tenía intención de hacer que Jesús caiga en una mentira, sino que creía que él estaba en lo cierto, porque perdonar hasta 7 veces ya es una barbaridad, Si nos cuesta perdonar 1 vez, dos tal vez, pero siete ya es un número más que suficiente.
Pero, claro, Jesús nunca se queda sin darnos respuestas. Otra cosa es que queramos escucharla. Pero nunca nos deja sin respuestas. Y con esta respuesta nos mató. ¿70 veces 7? Pero no lo dejó reaccionar a Pedro y por eso le contó la parábola del Rey que perdonó la deuda a su súbdito.
Por que ¿a quién no le gusta que le perdonen? A todos nos gusta que nos perdonen, y cuando no sentimos el perdón de alguien, aunque queramos decir que estamos bien, no lo estamos, no nos sentimos bien si alguien no nos ha perdonado. Incluso cuando no hemos pedido perdón o andamos haciéndonos los duros para no perdonar.
Y en este evangelio hay dos cosas que siempre van unidas: el perdón y la justicia. Porque Jesús bien lo explica que el Rey perdonó, pero al ver que el perdonado no perdonaba le quitó el perdón y lo condenó. Y, claro, nos va a surgir la pregunta ¿pero no hay que perdonar tantas veces? Y por eso Él mismo nos hace repetir tantas veces: perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Si no se perdonar, si no me dispongo a perdonar a mi hermano ¿por qué pido perdón? Cuando, he experimentado el gozo de ser perdonado ya mi corazón está pronto a perdonar, pero cuando experimento que estoy en mi derecho de que me perdonen, o no siento que me tengan que perdonar por nada (gracias a nuestra soberbia) vivo sin tener que perdonar a nadie, por eso la Gracia del Perdón no llega a mi corazón, porque no pido perdón de corazón, ni doy el perdón de corazón.
Y la segunda cosa es que el perdón, para mí, está asociado al amor. Cuanto más amo más puedo perdonar y ser perdonado, porque cuando no amo no me interesa perdonar a nadie ni que me perdonen, porque no quiero estar con la otra persona. Y eso también nos pasa con Dios, cuando menos lo amamos menos le pedimos perdón por ofenderlo y más nos alejamos de Él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.