miércoles, 26 de agosto de 2015

No son ideas humanas, es Palabra de Dios

"...animándoos con tono suave y enérgico a vivir como se merece Dios, que os ha llamado a su reino y gloria.
Ésa es la razón por la que no cesarnos de dar gracias a Dios, porque al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros, los creyentes".
He aquí la razón y el por qué de nuestra oración, de nuestras reflexiones, de todo lo que hacemos para intentar ser Fieles a la Vida que el Señor nos ha invitado a vivir: nos ha llamado a su reino y gloria. Y por qué lo sabemos, porque hemos aceptado la Palabra de Dios, como lo que es: Palabra de Dios, y no como una simple palabra humana.
Las exigencias constantes y cotidianas en nuestro vivir es para poder llegar a alcanzar la Vida en Dios, pero no lo hacemos porque a fulanito o a menganito se le ocurrió que lo viviéramos, o l o hiciéramos. Nosotros creemos, y por eso se nos ha dado el Don de la Fe, que lo que intentamos vivir es lo que Dios quiere que vivamos. Si no lo creemos así no tiene sentido vivirlo, por que si sólo es la ocurrencia de un hombre, carece de todo fundamento de divinidad. Pero para nosotros, que seguimos la tradición de los apóstoles, lo que creemos es Palabra de Dios, es Dios mismo quien desde la elección del Pueblo de Israel para ser "su heredad" y para que manifiesten a los hombres el rostro del verdadero Dios, nos viene conduciendo por el Camino que nos lleva hacia Él, por un Camino que sabemos Verdadero para alcanzar la vida eterna.
Por esta razón es que Jesús se enfada tanto con las autoridades de Israel, con los fariseos, con los doctores de la ley, con los aquellos que tenían la misión de guiar a su Pueblo por el Camino hacia Dios, viviendo en fidelidad la Palabra, la Ley y los Profetas:
« ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes".
Jesús se revela contra la hipocresía y la no-vivencia de lo esencial del llamado y del mensaje que Dios entregó a su Pueblo. Se revela contra aquellos que sólo se limitan a cumplir con la letra y no a vivir lo esencial del mensaje, pues transformaron la Palabra de Dios en prescripciones humanas, y así no llevaban a plenitud la Palabra de Dios.
Por eso cuando lo culpan a Jesús de querer modificar o cancelar la Ley y los Profetas, Él les dice: "no he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a darle plenitud", pues Él no va a ofrecer holocaustos y sacrificios a Dios, sino que Él mismo va a ser el Sacrificio a Dios por el perdón de los pecados de todos los hombres.
Lo que creemos no es una idea humana, sino que lo que creemos es, gracias al Don de la Fe, lo que Dios quiere que vivamos: la plenitud de la Vida en Dios, y el Camino se nos muestra por medio de Su Palabra, que es Palabra de Vida, Viva y Verdadera.

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