jueves, 1 de octubre de 2026

Un Caminito para la Vida

 El evangelio de hoy nos recuerda el deseo que tenía santa Teresita de poder ser como los apóstoles y salir por el mundo para comunicar a todos los hombres el mensaje de amor del Evangelio, de Jesús. Su deseo de ser apóstol, misionera, mártir y todos los demás rubros de un cristiano lo pudo vivir de un modo especial y extraordinario.

Su Caminito de la vida espiritual que nos ofreció con su vida es lo más hermoso que podemos llegar a vivir en nuestra vida espiritual, porque, en realidad, como ella lo llamó es una caminito, no es un Camino porque Jesús es el Camino, y ella siempre se sintió demasiado pequeña como para poder trabas al deseo de Jesús.

Y, entonces cuál es la enseñanza de Teresita: aceptar nuestra pequeñez para que el Señor pueda llevarnos por donde Él necesite y quiera, como diría Teresa de Ávila: si quiere que trabaje, trabajar, si quiere que esté de ocio, hacerlo. Lo que Él quiera es lo que yo quiero aunque eso me cueste hacerlo y aceptarlo.

Ese Caminito de la infancia espiritual de Teresita de Lisieux es así como el más bello para nuestra vida, es el más difícil de llevar a la práctica, porque ninguno de nosotros, seamos jóvenes o adultos o muy maduros, no somos dóciles para dejar que sea otro quien maneje nuestras vidas. Pero eso nos sucede porque todavía no hemos conocido verdaderamente al Amor de los amores, no hemos entablado tal relación con el Señor de nuestras vidas.

Santa Teresita tuvo la gracia de poder vivir esa pequeñez espiritual que le permitió cumplir todos esos deseos que el Señor había puesto en su corazón, y sin salir de su celda del Convento Carmelita fue declarada patrona universal de las misiones y doctora De la Iglesia, haciendo que su vida, simple y extraordinaria, sea una modelo de vida espiritual para todos aquellos que, desde la pequeñez del día a día, quieran alcanzar la santidad a la que Dios nos ha llamado.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Cristo nos precede

 Santa Teresa-Benedicta de la Cruz (s.XX)


El Salvador nos ha precedido en el camino de la pobreza. A Él le pertenecen todos los bienes del cielo y de la tierra. Para Él no presentaban ningún peligro; podía usar de ellos al mismo tiempo que conservaba su corazón enteramente libre. Pero sabía muy bien que es casi imposible al ser humano poseer bienes sin subordinarse a ellos y hacerse su esclavo. Por esta razón lo abandonó todo, y con su ejemplo nos ha enseñado, aún más que con sus palabras, que sólo lo posee todo el que no posee nada. Su nacimiento en un establo y su huída a Egipto nos hacen comprender ya, que el Hijo del hombre no tendría un lugar donde reposar la cabeza. El que quiera seguirle debe saber que nosotros no tenemos aquí abajo una morada permanente. Cuanto más vivamente tomemos conciencia de ello, más ardientemente tenderemos hacia nuestra morada futura y exultaremos sólo de pensar que tenemos derecho de ciudadanía en el cielo

martes, 29 de septiembre de 2026

Qué decir de los ángeles?

Homilía de San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia (s. XII)

Celebramos hoy la fiesta de los santos ángeles. Pero ¿qué podemos decir acerca de estos espíritus angélicos? Esta es nuestra fe: creemos que gozan de la presencia y de la visión de Dios, que tienen una felicidad sin fin, son propiedad del Señor «que el ojo no vio, ni oído oyó, incomprensible para el corazón del hombre «(1 Cor 2, 9). ¿Qué puede decir un simple mortal de ellos, a otros hombres mortales, siendo como es, incapaz de entender tales cosas? Si no es posible hablar de la gloria de los santos ángeles de Dios, por lo menos podemos hablar de la gracia y el amor que nos muestran, ya que no sólo tienen una dignidad incomparable, sino también una servicialidad llena de bondad.Si no podemos entender su gloria, nos centramos más en la misericordia de la que están repletos estos familiares de Dios, estos ciudadanos del cielo, los príncipes de los cielos.
El mismo apóstol Pablo, que ha contemplado con sus ojos la corte celestial y que ha conocido sus secretos (2 Cor 12, 2), certifica que “todos los ángeles son espíritus encargados de un ministerio, enviados para servicio para los que van a heredar la salvación”(Hb 1, 14). ¿No ves nada sorprendente, ya que el Creador, el Rey de los ángeles mismo “no vino para ser servido sino a servir y a dar su vida por la multitud de hombres”? (Mc 10, 45). Entonces, ¿qué ángel se burla de este servicio, en la que aventajó al de los ángeles en el cielo con presteza y alegría?

lunes, 28 de septiembre de 2026

El camino de Job

«Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor».
A pesar de todo esto, Job no pecó ni protestó contra Dios".
La historia de Job se parece mucho a nuestras historias. Sí, quizás nunca nos ha tocado tanto en la vida, pero seguramente, han habido algunos días o momentos en los que se nos ha venido el mundo encima por lo que nos ha pasado. Seguramente, también, en otros momentos nos hemos quejado al Cielo por lo que nos tocaba vivir creyendo que ya no podríamos soportar nada más. Y, quizás, han venido otras situaciones que sí hemos podido soportar y llevar adelante sabiendo que la vida continúa y que tenemos que seguir.
No sólo a nosotros nos puede haber sucedido, sino que habrá alguien en nuestras vidas que hemos visto cómo vivía, como Job, muchas situaciones duras y cruces muy pesadas. Y los hemos visto seguir sin dejarse caer sabiendo que siempre, con confianza en la Providencia, se sale adelante.
A veces, nos encontramos también con aquellos que no creen que pueden salir, que no confían, que siempre están con la queja en los labios por esto o por aquello y que están como buscando algo para poder renunciar a la fe o para poder seguir amargados por la vida.
Ninguno puede decir tu cruz es mayor que la mía, ni mi dolor es más grande que el tuyo. Cada uno tiene lo que tiene, pero todos debemos buscar la fuerza en lo alto para aceptar cada momento que el Padre quiere que vivamos o que el Padre permite que vivamos, porque no todo es culpa de Dios, sino que, otras veces, el Señor lo permite. Pero todo depende de nosotros cómo lo vivamos, si con confianza en la fortaleza que Él nos dará en todo momento o si sólo nos renegaremos y dejaremos que las cosas nos aplasten y destruyan.
Job eligió el mejor camino de aceptar, creer y continuar.

domingo, 27 de septiembre de 2026

La carrera de la santidad

Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».
Como veis el hacer o no hacer la Voluntad de Dios es lo que nos salvará o nos condenará, o sea, no es cualquier cosa. Y lo que es peor creo que no nos damos cuenta o no queremos darnos cuenta que eso es el centro y lo esencial en nuestra vida cristiana: "hágase tu Voluntad en la tierra como en el Cielo", lo decimos cada día, pero no asumimos que somos nosotros mismos quienes lo tenemos que vivir.
¿Qué es lo que pasa? Que nos hemos acostumbrado a lo largo de los siglos a cumplir con formas, con ritos, y adormilamos la conciencia diciéndonos que con eso basta, con que no cometamos pecado mortal y nos quedamos conformes con ser personas buenas, pero que no dicen nada más al resto del mundo. Y, personas buenas hay en todas partes, sean católicas, cristianas, ateas, agnósticas, budistas,...
Pero ya nos lo dijo Jesús: "sed santos porque vuestro Padre Celestial es santo", "sed perfectos porque vuestro Padre celestial es perfecto", y, por último "amaos unos a otros como yo os he amado". Y todo eso implica, en nuestras vidas cotidianas una búsqueda constante de la Voluntad de Dios, porque es lo que debo vivir para alcanzar esa meta en mi vida.
Es, como dice san Pablo una carrera larga en la cual hay una lucha concreta entre lo que quiero y lo que debo, y esa lucha no la puedo lograr o no puedo vencer ni en esa lucha ni en esa carrera sin la Gracia de Dios, sin el alimento eterno que me da el Señor, pero es un alimento para alcanzar la meta, sino sólo estamos engordando nuestro espíritu sin dar nada al mundo, sin mostrarle al mundo la alegría de correr la carrera de la santidad.

sábado, 26 de septiembre de 2026

Hay cosas que no interesan

«Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».
Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido.
Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto".
Fijaos que cuando los discípulos no comprenden algo de las parábolas o algún milagro siempre les preguntan a Jesús para que se los explique, y Jesús en privado siempre les ha explicado aquello que no comprendían porque tenía necesidad que ellos entendieran todo mejor.
En este caso en que Jesús les comienza a hablar de su entrega, de su Pasión por miedo a lo que pudiera ocurrir no les preguntan nada a Jesús, tienen miedo no sólo a lo que va a ocurrir sino a lo que Jesús les pueda contestar.
Y eso también nos sucede a nosotros: siempre nos interesamos por las cosas buenas, por querer saber si en el futuro vamos a estar mejor, si esto que quiero hacer para mi felicidad lo puedo hacer, pero cuando sabemos que lo que va a venir no me va a gustar o que no es lo que yo quería o quiero hacer... ahí ya no me interesa la respuesta, no me interesa llegar a ese lugar ni a a ese momento. Es lo lógico que nos puede suceder porque no estamos creados para el sufrimiento, para la cruz, estamos llamados a la plenitud, a la felicidad, a la bienaventuranza.
Pero todo tiene su tiempo en este mundo y, quizás, nos toque vivir un poco de todo y, seguramente, ya hemos pasado por muchos caminos oscuros y dolorosos, y también los alegres y felices y sabemos que todos se sale y todos nos renuevan y nos hacen, quizás, más fuertes.
El conocer y saber que nuestro caminar en santidad tendrá cruz y dolor porque es el mismo que el de Jesús, nos ayuda ir fortaleciendo nuestro espíritu para cuando llegue, pero sin preocuparnos por el día y la hora, sino que cada día y cada hora la tenemos que poner en Sus Manos para que estemos preparados para dar el Sí a la Voluntad del Padre en el momento oportuno. Mientras tanto vivimos en la alegría de haber sido llamados a una vida en Su Amor para alcanzar la eternidad.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Todo tiene su tiempo

"Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo..."
Esto es lo que, muchas veces, nos produce ansiedades: que Dios tenga sus tiempos y que nosotros no sepamos cuándo es el tiempo de Dios, aunque en realidad sí lo sabemos: cuando Él quiera. No, en serio, el tiempo de Dios es el presente, es el hoy por eso tenemos que estar siempre atentos al hoy de Dios pues en ese hoy Él nos está diciendo algo, nos está mostrando algo y quiere que tomemos una decisión sobre algo.
Cuando la ansiedad o el no pensar en lo que Dios quiere, o cuando nos dejamos avasallar por la carrera contra el tiempo, es cuando no estamos haciendo la Voluntad de Dios, pues no tenemos tiempo de ponernos a discernir sobre lo que estamos viviendo y haciendo, ni tan siquiera nos hemos detenido a ver si lo que estamos haciendo o viviendo es Voluntad de Dios.
Jesús así nos lo enseñó cuando, en muchos momentos, hablaba de "no ha llegado mi Hora". Él sabía cuándo y cómo sería Su Hora y por eso buscaba en todo momento el encuentro con el Padre. Leemos en muchas partes del Evangelio que se iba solo a orar pues necesitaba estar en ese diálogo permanente para no dejar pasar el tiempo sin saber qué es lo que el Padre quería.
¿Cuándo es el nuestro mejor tiempo? ¿Cuánto tiempo necesitamos estar con Dios? Sólo cada uno lo sabe, pero seguramente tenemos que ir aprendiendo a estar no con Dios, sino en Dios, pues cuando aprendemos a entregar cada momento y cada situación al Padre es cuando todo está en Dios, en esos momentos, seguramente, el Padre nos dará su Gracia porque todo lo hacemos por Él, con Él y para Él. Porque no es que Dios necesite que nosotros hagamos cosas para Él, sino que haciéndolo así todo resulta más productivo para nuestra vida espiritual, para fortalecer nuestro espíritu, para poder alcanzar la gracia de saber que todo lo que hacemos si lo ponemos en Sus Manos no queda sin recompensa, y así le consagramos cada acto, cada momento, y, en definitiva toda nuestra vida.