“Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Cuando miraban fijos al cielo, mientras él se iba marchando, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo».
Siempre me ha llamado la atención este pasaje de la Ascensión del Señor, pues ante la sorpresa y, supongo, alegría y tristeza, de los discípulos viendo al Señor ascender a los Cielos, los ángeles les llaman la atención y los invita a dejar de mirar al cielo. Y, en realidad, es lo que nos muestra cómo ha de ser nuestra vida contemplativa en la vida cotidiana: nos ponemos en oración para que nuestro espíritu se una al Espíritu Santo y nos transmita o nos haga comprender la Voluntad de Dios para que la vivamos en el día a día, en nuestra propia realidad, pero con el corazón lleno de Cielo, para que ese Cielo que anhelamos lo podamos traer a la tierra: “venga a nosotros tu Reino”.
Así aquello que rezamos cada día lo vamos haciendo realidad, porque nos alimentamos de los frutos del Espíritu para poder construir el Cielo en la Tierra, pues esa es la misión que nos encomendó el Señor antes de partir:
“Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado”.
Miramos al Cielo para conocer la Voluntad de Dios. Recibimos del Cielo los Dones del Espíritu para poder vivir la Voluntad de Dios. Caminamos en el mundo de todos los días para hacer realidad lo que hemos recibido del Cielo. Recorremos el Camino de la santidad para poder enseñar con nuestra vida lo que significa haber recibido de lo Alto la dignidad y la alegría de ser hijos de Dios por el Hijo, quien con su muerte y resurrección nos ha dado una Vida Nueva para poder llevar al mundo e iluminar las tinieblas del pecado y mostrar el Camino de la Salvación, el Camino de la Vida.