martes, 10 de marzo de 2026

Sin miedo a pedir perdón

Como el tiempo cuaresmal es tiempo de reflexión y penitencia las lecturas nos invitan y nos llevan a mirarnos, cada día, más interiormente, se podría decir que a "rebuscar" interiormente para poder sanar todo aquello que hemos dejado pasar o que, consciente o inconscientemente, no hemos querido reconocer en nuestra relación con los demás.
En este sentido si bien las lecturas nos ayudan a reconocer nuestros pecados y nuestros defectos, también nos ayudan a descubrir la misericordia de Dios para con nosotros, pero que es una misericordia que se realiza en un corazón arrepentido y humillado, no sólo ante Dios, sino también ante los hermanos, por aquello que dice san Juan: "quien dice que ama a Dios a quien no ve pero no ama a su hermano a quien ve es un mentiroso".
Y así hoy nos recuerda el Señor en la parábola lo siguiente:
"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?".
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
Hay muchas situaciones que no hemos perdonado, hay muchas situaciones que no hemos pedido perdón, y las vamos dejando pasar uno y otro día, un año y otro año, y todo eso se va haciendo herida en el corazón porque el pecado, la falta de perdón de uno y otro lado, nos van quitando la Gracia o no van renovando la Gracia de la Reconciliación, y eso se va haciendo rencor y daña nuestra relación con el Señor y con los hermanos, y, por lo tanto, con el Cuerpo Místico de Cristo.
No temamos a reconocer nuestros pecados y errores, sino tengamos miedo a perder la Gracia de la santificación que es lo que nos sigue uniendo a nuestro Dios y Padre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.