"Buscad el bien, no el mal, y viviréis, y así el Señor, Dios del universo, estará con vosotros, como pretendéis.
Odiad el mal y amad el bien, instaurad el derecho en el tribunal.
Tal vez el Señor, Dios del universo, tenga piedad del Resto de José.
«Aborrezco y rechazo vuestras fiestas -dice el Señor-, no acepto vuestras asambleas...".
No siempre nos gusta que nos digan que nos pueden castigar por nuestras malas acciones, y muchas otras veces nos quedamos con el pensamiento sobre la misericordia de Dios, y eso nos ayuda a ocultar nuestras malas acciones. Sin embargo las dos cosas son reales en Dios pues no puede haber misericordia sin justicia, ni justicia sin misericordia en nuestro Padre Dios, por eso siempre nos está exhortando a que tengamos en cuenta las consecuencias de nuestro comportamiento, pues está bien que una o dos veces caigamos en el mismo error, pero que siempre cometamos el mismo error o pecado sólo porque Dios es misericordioso, no creo que eso sea bueno para el alma ni para nuestra salvación.
Cuando no tenemos en cuenta las consecuencias de nuestros actos es ahí cuando estamos cometiendo un gran error, porque nos dejamos llevar por nuestros impulsos y no tomamos el peso de lo que decimos o hacemos, y, sobre todo, si lo que decimos o hacemos va en contra del amor y la misericordia hacia nuestros hermanos: "porque si no perdonáis a los demás no seréis perdonados", dice el Señor.
Así le pasó a los gerasenos del evangelio que prefirieron sus cerdos a Jesús. Y así nos sucede a nosotros preferimos quedarnos con nuestros ideales y nuestras cosas antes que dar el brazo a torcer y aceptar que estamos actuando mal, que tenemos que convertirnos y creer en el Señor para que salga de nuestro corazón todo lo malo y reine el bien, la vida que Jesús nos trae con su Vida y con su Palabra.
No renunciemos a la Vida en Cristo sólo porque no podemos quedarnos con nuestros cerdos, sino que aceptemos que cuando Él llega a nuestro corazón y forma parte de nuestra vida, no hay nada más importante que Él y todo lo que Él nos brinda.
miércoles, 1 de julio de 2026
Aceptemos al Señor
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