sábado, 4 de julio de 2026

Una vida sin remiendos

Hay como dos partes en el evangelio de hoy:
"En aquel tiempo, los discípulos de Juan se acercan a Jesús, preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?"
Jesús no ha querido descartar el uso del ayuno como un acto de sacrificio, de conversión, sino que, por un lado no siempre hay que fijarse en lo que los otros hacen para hacer yo lo mismo sin ponerme a pensar o reflexionar si es lo que Dios quiere. En este caso no era lo que Dios quería, pero no por eso deja de ser bueno, sino que es para otro momento.
Y es el mismo Jesús quien le habla de que habrá otro momento en el que ellos ayunará, y nosotros ayunaremos. Pero, también tenemos que saber el por qué tenemos que ayunar y para qué debemos ayunar.
"Llegará días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán".
Y el sentido del ayuno está, también, en la frase siguiente que les dice Jesús:
"Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor.
Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres; se derrama el vino y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan».
El ayuno es un momento de reflexión y conversión, de descubrir qué hay en uno de nuevo y de viejo, si hay cosas para modificar o suprimir de mi vida. El ayuno me sirve, si lo utilizo del modo que Dios quiere, para ir renovando mi vida, dejando de lado los instintos y las pasiones humanas y centrarme más en las cosas de Dios, principalmente en tener la capacidad de morir a todas esas cosas que no me dejan aceptar y vivir la Voluntad de Dios.
Casi siempre hemos ido incorporando "cosas" cristianas pero no hemos llevado una vida cristiana, y a eso se refiere Jesús con poner remiendos a la vida, una cosa es que me vean tener gestos cristianos y que tenga que hacerlos para que los vean, y otra cosa es tener una vida coherente entre lo diario y la fe, es decir que no necesite tener que pensar cómo mostrar mi fe, sino es que mi vida sea una vida de fe, una vida evangélica.

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