miércoles, 29 de julio de 2026

Los amigos de Jesús

  

En la vida de Jesús hay muchas personas y cada una de ellas con un rol, podríamos decir, fundamental y diferentes. A Jesús lo seguían sus apóstoles, la gente que lo escuchaba y venía por milagros, los que después fueron discípulos (pero no apóstoles), familiares como María su Madre, algunos parientes, y los santos de hoy: Marta, María y Lázaro, los amigos de Jesús. Y por eso creo que hoy es un buen día para hablar de la amistad sincera.

Marta, María y Lázaro seguramente lo seguirían a Jesús por sus enseñanzas pero ellos eran más que esos, eran amigos, aquellos en los que uno puede recostarse sin tener que decir palabra, los que pueden recibir los secretos del corazón sin tener que dar opinión ni cuestionar, pero que, a la vez, pueden cuestionarte sin dañarte ni hacerte mal, sino que buscan, sobre todas las cosas, tu bien porque te aman, te quieren tal cual eres, sin más.

Los amigos verdaderos son los que pueden pasar tiempo sin verse pero saben que siempre están en el momento y lugar (aunque sea virtual) justo, porque tienen su corazón unido al tuyo y saben, aunque no haya palabras, qué es lo que está pasando dentro de tu corazón.

Como dice por ahí la Sagrada Escritura “quien encuentra un amigo encuentra un tesoro”, y es así, es lo más valioso (después de la familia) la amistad sincera, pues en la familia si puedes tener amigos, pero hay de primera un lazo de sangre, un lazo que a pesar de ser inviolable muchas veces se rompe. Claro es que las amistades se rompen, pero se rompen porque nunca fueron fuertes, no fueron de las que han guardado en lo secreto de sus corazones tus propios secretos, pues esos secretos hacen que sus cimientos sean fuertes.

Por eso, hoy, debemos buscar, también, una sincera amistad con Jesús, no porque sea uno más entre nosotros, sino porque es el Amigo Perfecto, el que guarda todas esas virtudes de modo extraordinario y, además, es el que te ha dado la vida sin conocerte, murió por ti sin saber nada de ti, y, cuando tienes el corazón necesitado de un abrazo te abraza con todo su ser y entra en tu vida no sólo espiritualmente sino físicamente por medio de la Eucaristía. Y es, sobre todo, un amigo que nunca va a decirte “¿por qué hoy no me has llamado?” porque sabe que siempre Él estará a pesar de que no hables con él todos los días, pero si lo haces verás los frutos de un diálogo sincero y lleno de vida que fortalecerá tu vida con Su Amor.

Por todo esto y por más hoy es un día para dar gracias por Su Amistad, por Su Entrega y por entregarnos, en el camino de la vida, a muchos amigos que guardan en sus corazones parte de nuestras vidas y con quienes estaremos siempre unidos.

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