No siempre, el cristiano, piensa en las exigencias del Evangelio porque, casi siempre, hemos "vendido" la imagen de un Jesús misericordioso, humilde, puro corazón, que se compadece de todos y que siempre está de buen humor. Pero no siempre ha sido así, y lo vemos en el evangelio y sobre todo en las partes que no nos gustan leer.
«¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.
Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras".
¿Es justiciero Jesús? No, no es justiciero. Pero no siempre se puede actuar dejando pasar las cosas que nos hacen mal o que no nos hacen bien. No deben ser pocas las veces que no recodamos las cosas buenas que tenemos, o que Dios ha hecho por nosotros pues siempre pensamos que todo lo bueno que tenemos es porque nos hemos esforzado, pero que Dios nunca ha tenido parte en nuestras vidas. Y eso es un error.
Jesús pone en evidencia la poca disponibilidad de corazón que han tenido en Corozaín y Betsaida para creer en el mensaje que le ha dado, y, por falta de disponibilidad y confianza no han abierto el corazón a la Gracia de la conversión.
"Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.
Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy".
Y a Cafarnaún le hace ver algo que hoy en día es muy evidente: la vanidad y la soberbia de querer escalar posiciones, ya sea en la vida social, política o religiosa. Muchos hacen muchas cosas para que la gente los vea y los aplauda buscando la gloria del mundo sin ver que están dejando de lado la conversión del corazón a la humildad y disponibilidad a Dios.
Pero fijaos que en ninguno de los dos casos dice Jesús que sea Él quien nos juzgue, sino que serán otros los que nos juzguen por no haber aprovechado las oportunidades que nos ha dado el Señor. ¿Por qué? Porque, seguramente, muchos querrían tener la fe que se nos ha dado, el sentido de la vida, de la cruz y de la muerte que nos ha dado Jesús con su vida, y no lo tienen, y los que los tenemos no los vivimos como nos pide el Señor para ser luz para aquellos que lo necesitan. No, no será el Señor quien nos juzgue sino aquellos que han necesitado de la luz que el Señor sembró en nuestras vidas y no supimos alumbrar.
martes, 14 de julio de 2026
No supimos alumbrar
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