viernes, 10 de julio de 2026

Sagaces y mansos

Los viernes siempre están marcados por ser días de reconciliación, días de penitencia y abstención, para poder abrir el corazón a la infinita misericordia del Señor y presentarnos, siempre, con el alma limpia y pura para recibir toda su Gracia y su Amor para poder vivir en Fidelidad plena.
Por eso, hoy, el Señor por el profeta Oseas nos dice:
«Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tropezaste por tu falta.
Tomad vuestras promesas con vosotros y volved al Señor.
Decidle: «Tú quitas toda falta, acepta el pacto. Pagaremos con nuestra confesión...".
¿Por qué siempre tenemos que volver sobre nosotros y descubrir que no somos tan buenos como parece y que no hemos cumplido con lo que hemos prometido? O algunos dirán ¿si no he prometido nada al Señor? No tengo nada que decir.
En realidad hay una promesa o una alianza que está desde el día que recibimos nuestro bautismos y es una alianza de amor, y el amor implica, siempre, una relación entre dos en la cual los dos nos ocupamos uno del otro, recibiendo y dando amor.
Claro que nunca podremos dar tanto amor como nos lo ha dado el Señor, pero sí podemos, como decía santa Teresa Benedicta de la Cruz, dar cómo Él porque Él no se dejó nada para sí mismo, y por eso, nosotros, si nos entregamos del todo a Él estaremos dándonos como Él se dio. Así podemos llegar a cumplir la promesa del amor de Dios, y de nuestro amor por Dios.
Por eso mismo, Jesús le decía a los apóstoles en el evangelio de hoy:
«Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas".
Y es algo que intento tenerlo siempre en cuenta, no sólo en las relaciones con los demás, sino en mi propia relación conmigo mismo, porque somos sagaces, astutos, para poder hacer lo que tengo ganas y no lo que debo hacer (intentando ocultarme en excusas sabiendo que lo que estoy haciendo no está bien), y no uso la misma astucia para vivir buscando la Voluntad de Dios y poder llevarla a plenitud en mi vida. Siempre hay algo que me ayuda a excusarme de no ser lo que debo ser, y me muestro como el que no se dio cuenta de que hizo algo que no estaba bien.
Busquemos o propongámonos usar de la astucia de la sagacidad para buscar siempre el Reino de Dios y su justicia que lo demás vendrá por añadidura nos lo dijo el Señor, no dejemos que seamos nosotros mismos quienes obstaculicemos el plan de Dios sobre nosotros, sino que actuemos con astucia para no dejarnos seducir por el pecado, y si hemos caído, busquemos la confesión y la reconciliación para siempre estar en la Gracia del Señor.

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