domingo, 26 de julio de 2026

Abrir el tesoro

"Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan inmenso?».
Agradó al Señor esta súplica de Salomón.
Entonces le dijo Dios:
«Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu palabra..."
Cuanto más me adentro en los años más pienso que ¡qué necesario es pedir la sabiduría de Dios!
Siempre me ha sorprendido este pedido de Salomón al Señor, pero cada año que lo leo vuelvo a sorprenderme. Sorprenderme porque seguimos sin entender qué es lo importante en nuestras vidas, sin entender que sin la sabiduría de Dios no llegaremos a nada pues las meras capacidades intelectuales nos sirve para la lógica humana, pero para las cosas que van más allá de nosotros mismos no tenemos la capacidad de ver o entender.
La sabiduría, por de pronto, es un trayecto que tenemos que hacer hacia lo profundo de nosotros mismos pues debemos dejar asentar lo que vivimos y de todo eso sacar experiencias, e, igualmente, de la experiencias de los mayores, pues todo lo que vamos aprendiendo es lo que nos ayuda a discernir, a saber, y, si me permiten la expresión "a rellenar nuestro interior", pues lo que hoy vemos son personas "sin relleno", sin nada en la cabeza más que... no lo puedo decir aquí jajaja. Pero ya me entendeis.
Y, por otro lado, los que nos hemos decidido por vivir en cristiano necesitamos la sabiduría de Dios, elevar nuestra mente y corazón hacia el Padre para que, con la ayuda del Espíritu, podamos recibir todo lo necesario para comprender el Camino que nos toca vivir, sea de alegría o tristeza, de cruz o resurrección, de dolor o gozo.
Y, sobre todo, poder discernir cuál es nuestra vocación, cuál es nuestro proyecto según el Padre y así poder darle sentido completo a nuestra vida, a nuestra existencia, a lo que voy viviendo y a lo que tengo que dejar en el camino porque no es para mí.
En definitiva la sabiduría humana me ayuda a entender y hacer lo que Jesús dice al final del evangelio de hoy:
"¿Habéis entendido todo esto?»
Ellos le contestaron: «Sí».
Él les dijo: «Pues bien, un escriba que ese ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

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