lunes, 30 de marzo de 2026

Los últimos días

Con la lectura de la Pasión en el Domingo de Ramos comenzamos a recorrer los últimos días de Jesús en el mundo, su vida como hombre está llegando a su fin, y él lo sabía y por eso varias veces se lo dijo a los discípulos pero no habían entendido lo que les decía. Jesús sabía cómo seguirían sus días y hacia dónde tenía que ir, por eso subió a Jerusalén para ser entregado, sentenciado y condenado, por que esa era la Voluntad del Padre y hacía lo había anunciado el Padre por medio de los Profetas, y todo se iba a cumplir en su Persona.
Antes de subir a Jerusalén vuelve a ver a sus amigos, aquellos con los que compartió su infancia y juventud, a estar en ese círculo que todos necesitamos que es el del amor verdadero y puro de la amistad, para sentirse entre aquellos que no necesitan palabras para entenderse y con aquellos que sabemos que pueden guardar en sus corazones todo lo que hay en el nuestro.
María, aquella que había estado tumbada a sus pies escuchando sus Palabras, había entendido qué estaba pasando y agradecida por haber resucitado a su hermano Lázaro, ungió los pies del Señor, era su regalo, era su forma de decir ¡Gracias! sin palabras, porque no siempre tenemos las palabras necesarias para agradecer todo lo que el Señor hace por nosotros.
Pero, también estaba Judas Iscariote, quien siempre estaba pensando en otra cosa y no en la gratitud y en el disfrutar cada momento con el Señor, y con su actitud estropea un momento tan puro y noble de María.
A veces, cuando sólo pensamos en nosotros mismos no nos damos cuenta de lo que los demás están haciendo, y, sobre todo, no sabemos el por qué lo hacen, pero nuestro egoísmo nos hace saltar sobre aquellos que están viviendo una realidad que no sabemos pero que, según nuestra justicia y mal comprender, lo están haciendo mal. Y juzgamos y sentenciamos y condenamos a quienes, con pureza y sencillez de corazón, actúan de tal o cual manera pues sus corazones están llenos del Espíritu y de la gratitud hacia el Señor.
Así son estos días para pensar en nuestra gratitud hacia el Señor, en qué podemos hacer para agradecerle todo lo que Él ha hecho por nosotros, todo lo que Él nos ha enseñado con sus Palabras y con su Vida, para que postrados a sus pies en el silencio del corazón podamos vivir plenamente estos días para por no sólo acompañarlo sino comprender que ha significado su Vida para nuestra vida.

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