jueves, 26 de marzo de 2026

La gloria es de Dios

"Jesús contestó:
«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre..."
En estos tiempos buscar la gloria de uno mismo es la meta de casi todos. Casi todos buscamos la gloria, la fama, el ser más que los demás, ya sea en el orden económico, profesional, y hasta en el orden espiritual. La búsqueda incesante de likes en las redes sociales es una prueba de que casi todos estamos dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de tener más seguidores y más gente que dice que ha visto o que le gusta lo que hemos publicado. Y lo peor es que, muchas veces, denigramos hasta lo más sagrado que tenemos en el orden espiritual.
Las redes sociales ayudan, sí, a predicar la Palabra de Dios, a mostrar o a divulgar algo que se vive pero no son las garantizan la gloria de la especie, ni tan siquiera el honor pues las publicaciones pueden ser hoy el escaparate al mundo y el sepulcro donde son enterrados los prejuicios y los juicios y hasta los falsos profetas.
Pero también encontramos las mismas cosas en la vida real, a algunos no les hace falta las redes sociales para creerse los "amos del mundo", sino que en lo diario parece que han sido elegidos como los reyes imperiales que tienen poder y quieren dominar todo, y no hablo sólo de algunos políticos, sino también personas o personajes simples de la vida cotidiana.
El buscar la gloria por la gloria misma nos lleva a olvidarnos de Quién es el que nos está dando todo, a olvidarnos a Quién pertenecemos y a Quién estamos llevando al mundo, y esto lo hablo para los cristianos y, sobre todo, para quienes tenemos y hemos aceptado la misión de ser evangelizadores y misioneros desde nuestro bautismo, y más aún desde una consagración especial a Dios.
Aprender la humildad de Jesús, en este tiempo que vivimos, es un camino de mucho esfuerzo y negación de uno mismo para poder asumir que la Gloria es para el Señor pues nosotros somos sólo instrumentos en Sus Manos, y serán las obras que hacemos en nombre de nuestro Padre y Señor las que hablarán de nuestra fidelidad a Su Voluntad, o las que hablarán de nuestra vanidad y soberbia.
Por eso, en estos días en que comenzamos a vivir el terrible camino de la humildad y fidelidad de Cristo, por Amor al Padre y a nosotros, despojémonos de todo aquello que no nos deja vivir como Jesús para que lo que vivamos y prediquemos sea Su Palabra y su Vida con nuestra propia vida y dejemos que la Gloria sea para Aquél que dio su vida para que tengamos vida y Vida en abundancia.

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