"En aquellos días, el Señor dijo a Abran:
«Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré".
Un primer llamado de Dios al hombre para dejarse conducir por Él y comenzar, así, a construir un mundo nuevo desde la fe de un solo hombre. Abran dijo Sí a Dios y dejó su tierra y sus bienes y comenzó un largo camino para alcanzar la Gracia y la Vida Nueva en Dios, así nació un Pueblo Elegido del cual somos herederos, herederos de la fe y la confianza de un hombre en su Dios.
Y así tenemos que estar todos los días: saliendo de nuestra zona de confort para entregarnos por completo a nuestro Dios y Señor para seguir construyendo un mundo nuevo a partir de un Hombre Nuevo, un hombre nuevo que nace del costado de un Dios que se entregó por amor en una Cruz.
Así cada día salimos de nosotros mismos para subir con Jesús al Monte de la Transubstanciación, es decir al Monte de la Eucaristía en donde nos encontramos en Nuestro Dios y Señor para que Él nos siga confirmando y alimentando en nuestro camino de Fe, de Esperanza y de Amor.
Porque del mismo modo que Jesús llevó a los apóstoles al Monte de la Transfiguración ahora nos quiere llevar a nosotros para hacernos sentir Su Presencia Viva que nos alienta, fortalece y enciende para que, al bajar a la rutina de todos los días, podamos, a diferencia de los apóstoles, compartir nuestra experiencia de Dios, que sea nuestro rostro iluminado por la alegría de la salvación quien hable de lo que creemos, de lo que esperamos y de lo que intentamos, cada día, vivir.
Aquél día de la transfiguración Jesús le pidió a los apóstoles que no le contaran a nadie lo que habían visto, pero después los envió a todo el mundo a llevar la Buena Noticia, así, hoy, a nosotros, nos invita a salir de nosotros mismos, a alimentarnos de Su Vida en la Eucaristía, y llenos de Su Espíritu salir al mundo a dar la Buena Noticia de la Salvación.
Aunque las voces del mundo nos digan que eso no es cierto, aunque las voces del mundo nos quieran apagar, confiamos en la Voz de Aquél que habló desde la nube y de Aquél que ha llegado a nuestro corazón para transformarnos y elegirnos para ser un testimonio vivo y claro de la Presencia de Dios en el mundo de hoy.
domingo, 1 de marzo de 2026
Sal de tu tierra
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