sábado, 28 de febrero de 2026

El desafío de vivir en fidelidad

"Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón".
Así dice el Señor en el Salmo de hoy: caminar en la ley del Señor, guardar sus preceptos, buscarlo de todo corazón para vivir en la dicha, para alcanzar la bienaventuranza, para lograr la felicidad que anhela el corazón del hombre. Pero no es la felicidad que nos da el mundo o la felicidad que nos hace creer el mundo, sino la verdadera felicidad que sólo nos puede dar Aquél que nos creó y que nos llamó a la vida y que nos dio la Vida por medio de la Cruz y la Resurrección.
Por eso, para alcanzar esa plenitud del ser, la plenitud de la vida del hombre, Jesús nos indica el camino a seguir:
«Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos".
Es la perfección del amor, del amor más puro y más difícil de conseguir porque es el amor que más duele, el que más me cuesta vivir porque no es el que estoy acostumbrado a vivir, ni es el que el mundo quiere que viva y menos aún el Príncipe de este mundo.
Hoy por hoy, los cristianos, nos hemos acostumbrado a vivir lo mínimo del evangelio, a cumplir ciertos requisitos formales del ser cristiano, pero no llegamos a la esencia y a lo fundamental del Camino que recorrió Jesús primero y que nos pide vivir a nosotros sus seguidores. En realidad, creo, que nos conformamos con ser buenos cumplidores de ciertas cosas pero no nos arriesgamos a vivir por completo las exigencias del Evangelio. Nos conformamos con que "no mato ni robo", pero no llegamos a, como decía Madre Teresa: "amar hasta que duela", porque no nos gusta el dolor del amor, pero sí queremos disfrutar de los Bienes que nos da el Señor: su Amor, su Paz, su Consuelo, su Fortaleza, etc., y, sobre todo, exigirle milagros, pero no somos capaces de dar un Sí completo al Camino que nos pide recorrer.
Y Él sigue esperando que nos demos cuenta de todo lo que nos estamos perdiendo por no aceptar el desafío de vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.