martes, 24 de febrero de 2026

Ofendido y ofensor

"Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
No sólo que a veces no sabemos perdonar, sino, también, que no sabemos pedir perdón, y, por otro lado, no sabemos tomar conciencia de que hemos ofendido. Muchos creen que sólo por decir la verdad no ofendemos, y, en muchos casos, diciendo la verdad ofendemos al hermano, porque lo que creemos que es verdad es nuestra verdad y no la verdad del otro. Y, en ese tema tenemos que ponernos a pensar y reflexionar, porque creemos que estamos actuando bien y no lo estamos haciendo.
También es cierto que, para muchos, es fácil decir "te perdono" o "perdoname", pero en el fondo del corazón no hay tal cuestión porque sigue la cosa dando vueltas y vueltas, y termina siendo un dolor que queda guardado y se va convirtiendo en rencor. O, simplemente, me quedo con que ya lo dije pero no hay una conversión sincera de haber reconocido la falta, de haber modificado mi conducta anterior.
Las ofensas tienen tantas caras y se manifiestan de tantas manera que no siempre lo tenemos en cuenta, porque, incluso, hasta el silencio es, muchas veces, una ofensa porque he dejado de hablarle, porque he dejado de escucharle, porque no he respondido a lo que me han dicho, etc.
Todo depende de cuánto amor hay en el corazón de cada uno, porque sólo por amor puedo perdonar a quien me ha ofendido, sólo por amor puedo no ofender a mi hermano, sólo por amor puedo antes de asegurar una verdad de ir a mi hermano y hablar con él sobre tal o cual cosa. Sólo por amor puedo en una conversación personal y privada consultar, preguntar, acompañar.
A veces, el temperamento, el genio, los impulsos, la situación del momento, etc., son excusas para decir lo primero que me sale de la boca y por eso mismo creo que está bien porque "siempre digo lo que pienso", pero quien te dice que lo que pienses está bien, o simplemente ¿lo has dicho por amor al otro? ¿lo has dicho de un modo que has herido a tu hermano?
Tengamos cuidado con nuestras formas, nuestros modos, nuestra lengua, y, sobre todo pidamos siempre la gracia para poder pedir perdón de corazón y saber perdonar de corazón, pues de ese mismo modo el Señor nos perdonará a nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.