"Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y se escandalizaban a cuenta de él".
Muchas veces hablamos de los prejuicios sobre los demás, como le pasó a los paisanos de Jesús que se preguntaban de dónde sacaba tanta sabiduría si era el hijo del carpintero (como dice en otro evangelio) Y así somos todos, o casi todos, porque no miramos el contenido y la verdad que dice tal o cual, sino que lo primero que analizamos es quién es y de dónde viene o cómo se viste o esto o lo otro, y si lo que dice nos cuestiona entonces descartamos sus palabras porque es tal o cual. Pero si lo que dice nos viene bien para criticar a otros entonces afirmamos sus palabras porque, en realidad, nos vienen bien para afirmarnos contra otras personas.
Pero, también, existen los prejuicios sobre uno mismo, porque las infravaloraciones que hacemos sobres nosotros mismos son fruto de nuestros propios prejuicios, o de lo que, a veces, otros nos hacen creer de nosotros mismos.
Imagínense que Jesús hubiese creído las palabras que la gente decía sobre él, si hubiese sido así no hubiese seguido predicando, se habría encerrado en su casa porque el hijo del carpintero y de familia humilde no puede hacer grande cosas. Sin embargo no hizo caso a las palabras de la gente sino que se dedicó a escuchar la Voz de Aquél que lo había llamado, de Su Padre del Cielo.
Y eso es lo que nos enseña este pasaje: no creer en lo que dicen de nosotros y no dejar que las palabras de la gente nos bajen la autoestima (ni tampoco la suban demasiado) sino que aprendamos a escuchar a nuestro Padre que nos conoce desde las entrañas maternas y Él sabe quienes somos y cuál es nuestra misión en este momento, en este lugar y en esta historia. Así podremos llegar a hacer el milagro de vivir de acuerdo a Su Voluntad y alcanzar la plenitud de nuestra vida. De este modo sabremos quienes somos y cuál es el sentido de nuestra vida para que todo lo que hagamos lo hagamos en función de la meta que el Padre quiere que alcancemos.
miércoles, 4 de febrero de 2026
No es el hijo del carpintero?
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