lunes, 23 de febrero de 2026

Santidad en el Amor

El Señor habló así a Moisés:
«Di a la comunidad de los hijos de Israel:
"Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni os engañaréis unos a otros. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor".
Y Jesús nos lo repitió:
"Sed santos porque vuestro Padre celestial es santo".
Y ¿Cómo ser santos? ¿Cuál es el camino?
"Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme."
La medida de la santidad es el Amor, el amor que vivimos en el día a día, el amor que se hace parte de nuestra vida porque el Amor nos ha dado la vida. Pero no es el amor un trabajo que tenemos que dominar, sino que es una acción que nos tiene que salir casi naturalmente porque nuestro corazón está lleno de Su Amor y no del nuestro.
Nuestro amor es débil, está infectado por el pecado y la concupiscencia está en él y siempre está buscando algo que le aproveche y todo tiene que tener una ganancia o una devolución.
Por eso, Jesús, nos decía:
"Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto".
Éste es el Camino perfecto para un cristiano, y el más difícil si lo queremos hacer desde nuestras fuerzas, por eso necesitamos alimentarnos de Su Vida, que es Vida de Amor, para poder amar como Dios.

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