"Ahora - oráculo del Señor convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos; y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor que se arrepiente del castigo".
Comenzamos el hermoso tiempo de Cuaresma, tiempo de silencio, de reflexión, de penitencia, de conversión. Un tiempo en el que Dios nos invita a mirar hacia nuestro corazón con sinceridad y sin miedos.
Digo hermoso tiempo porque nos invita a reflexionar acerca de su Amor y Misericordia, porque en realidad es lo que el Padre quiere: mostrarnos su Amor y Misericordia para renovar nuestro espíritu y ayudarnos a caminar hacia la gloria de la Pascua, con un corazón puro y renovado que sea capaz de descubrir en las pequeñas cosas de cada día todo su Amor y ver los signos que nos va dando para alcanzar la santidad.
Ya con el profeta Joel nos exhorta a la conversión de todo corazón, pues sabe que, siempre, nuestro corazón se va llenando de residuos de maldad que va quedando de nuestro pecado, que, junto al pecado original, nos va quitando la luz de la esperanza, la fortaleza del amor y la alegría de la salvación.
Cuando no bajamos hasta el fondo de nuestro corazón no descubrimos todo lo que hay en él, pues día a día vamos dejando caer, inconscientemente, situaciones pecaminosas ya sea de pensamiento, obra y omisiones que vamos dejando pasar y que, muchas veces, no reconocemos porque vamos corriendo de un lado para otro sin profundizar en lo que hemos hecho, dicho u obrado o dejado de obrar.
Aunque nos creamos los mejores del mundo, los más rezadores, los que llevamos las mejores medallas colgadas en nuestro pecho, y que nos sabemos las Escrituras de adelante para atrás y de atrás para adelante, nada de eso nos libra de la espina del pecado que siempre está sembrando dolor en el corazón. Por eso, sin miedo y con sinceridad nos tenemos que preguntar si realmente estamos viviendo de acuerdo a la Voluntad de Dios, si verdaderamente estamos yendo por el Camino que nos ha marcado el Señor, o simplemente, como todos, vamos caminando por donde nos parece sin preguntar al Señor por dónde ir, y, sobre sin poder llegar a amar como Jesús nos amó, pues al fin de cuentas lo que Él nos pide es que analicemos nuestra vida en función del Amor que Él nos tiene y que nosotros debemos vivir con nuestros hermanos.
miércoles, 18 de febrero de 2026
Convertíos de todo corazón
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.