En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».
Y ¿quiénes son los discípulos de Jesús que tienen que cumplir este mandato de enseñar a cumplir la Ley y los Profetas, más aún de enseñar a vivir como Jesús?
Somos todos los que hemos recibido el Espíritu Santo el día de nuestro bautismo y hemos tomado conciencia de que el Señor es quien nos ha llamado a seguirlo. Pero no sólo en un seguimiento especial como el sacerdocio o la vida consagrada, sino un seguimiento universal desde el momento de ser bautizados y gozar el don del sacerdocio real, que es el que hemos recibido en el bautismo.
Es un Don y una responsabilidad de todos los bautizados anunciar el Reino de Dios, dar a conocer Su Palabra y llevar a todos la alegría de la Salvación, pero para ello debemos comenzar por conocer cuál es el Mensaje para poder anunciarlo, como dice san Pablo a los romanos:
"...todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?; ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar?; ¿cómo oirán hablar de él sin nadie que anuncie? y ¿cómo anunciarán si no los envían? Según está escrito: ¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien! Pero no todos han prestado oídos al Evangelio. Pues Isaías afirma: Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje? Así, pues, la fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo. Pero digo yo: ¿Es que no lo han oído? Todo lo contrario: A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los confines del orbe sus palabras. Pero digo yo: ¿Es que Israel no comprendió?".
¿Es que nosotros no hemos comprendido el mensaje? Quizás lo hemos comprendido, pero, como en la parábola del sembrador los avatares del mundo y del día a día han cubierto el mensaje de Salvación con las ideologías y los problemas del mundo y hemos perdido lo esencial del mensaje de Jesús, por eso debemos volver a la Fuente Verdadera que es el Evangelio y en diálogo con el Señor dejar lugar al Espíritu para que renueve en nosotros el Don recibido.
miércoles, 11 de marzo de 2026
Bautizados y discípulos
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