jueves, 27 de agosto de 2015

Los hermanos nos estimulan a seguir

Comienza San Pablo hablando a los Tesalonicenses:
"Hermanos, en medio de todos nuestros aprietos y luchas, vosotros, con vuestra fe, nos animáis; ahora nos sentimos vivir, sabiendo que os mantenéis fieles al Señor".
No sólo la vida de fe de los santos canonizados nos estimula a perseverar en el Camino de Fidelidad, sino que el encuentro con hermanos que intentan vivir radicalmente la fe, nos hace un profundo bien, nos alienta a seguir, como dice el mismo Pablo, insistiendo día y noche en la exhortación, en la predicación, en mostrar que éste es el Camino de la Vida.
A pesar de que todos los días nos encontramos con aquellos que intentan hacernos ver lo ridículo del Mensaje de Cristo, que quieren que dejemos de acercarnos al Señor, que depongamos las armas de la Fe, de la Esperanza y el Amor cristianos, al encontrarnos con adolescentes, jóvenes y adultos que intentan y luchan por conservar la vida de fe, nos ayudan a alentarnos, unos a otros, nos fortalecen en el combate diario para alcanzar la Corona de Gloria que no se marchita.
Seguro que son muchos más los que no viven el Evangelio, pero eso no es preocupante, porque mientras uno sólo quiera vivirlo nos sentimos acompañados, nos sentimos felices porque el Camino se sigue recorriendo. Y así tenemos que mirar todos a nuestros hermanos que, día a día, con la oración cotidiana, en la fracción del pan, y en la vida fraterna nos estimulan a vivir en la Fidelidad al Señor.
Y, hoy, en la vida de Santa Mónica tenemos un ejemplo claro de perseverancia en el Señor. Mónica, la madre de San Agustín, día y noche oró al Señor por la conversión de su hijo, y el Señor la escuchó, y un Agustín de una vida totalmente alejada del Señor pasó a ser un San Agustín con un vida totalmente dedicada al Señor, y a iluminar la vida de sus hermanos, no sólo los de su tiempo, sino los que aún seguimos leyendo sus escritos y recordando, que a pesar de lo rojo de nuestro pecado, con la Gracia del Señor, podemos quedar blancos como la nieve.
San Mónica es un modelo de perseverancia para todos nosotros, para saber que, a pesar del tiempo que tengamos que esperar, Dios siempre escucha nuestras súplicas, pero necesita de nuestra confianza, de nuestra perseverancia y por eso, en la oración, tenemos la respuesta porque su Gracia desciende sobre nosotros cuando nos unimos a Él, en la oración y en la fracción del Pan.
Por eso, como San Pablo, hoy quiero quisiera que nuestra mirada se posara en nuestros hermanos que nos ayudan a sostener nuestra fe, en aquellos hermanos que siguen intentando ser Fieles a la Vida que el Señor les ha regalado y nos ha pedido vivir, ellos son nuestra alegría y el sentido para seguir creyendo que el Camino de Santidad que nos propone Jesús en el Evangelio, es posible vivirlo en este siglo XXI.

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