Si dejas los pedazos
de tu alma enamorada en el sendero,
¡qué dulces, mensajero,
qué hermosos, qué divinos son tus pasos! Amén.
Hay momentos en los que una palabra, aunque la hayas escuchado mil veces, te resuena a los oídos como si nunca la hubieras escuchado. Y eso es lo que me pasa hoy con la carta de San Juan. Me ha asombrado que la escriba a alguien en particular y sobre todo su contenido, pero más aún aclara algo que siempre he pensado, y que hoy resuena más que nunca.
"No pienses que escribo para mandar algo nuevo, sino sólo para recordaros el mandamiento que tenemos desde el principio, amarnos unos a otros. Y amar significa seguir los mandamientos de Dios. Como oísteis desde el principio, éste es el mandamiento que debe regir vuestra conducta".
Sí, todo lo que escuchamos, leemos o predicamos es para poder entender y así poder vivir lo que Cristo nos anunció en un primero momento y nos pidió vivir. No podemos modificar el mensaje de Cristo, no podemos cambiar el sentido de lo que nos pidió vivir, porque ni siquiera Él quiso modificar lo que el Padre había mostrado como el Camino para llegar a Él, como el Camino para formar y vivir en el Pueblo de Dios.
Muchas veces nos sucede como lo que criticaba Jesús a su pueblo que poníamos tantas nuevas aclaraciones y prescripciones que, al final, terminábamos por no cumplir la Ley y los Profetas. Por eso, Jesús resumió toda la Ley y los Profetas en un sólo mandamiento:
"Un mandamiento nuevo os doy: amaos unos a otros como Yo os he amado".
Por esa razón es que nos mostró primero su Amor amándonos hasta el extremo, y nos dio testimonio de que pediendo la vida, o mejor dicho dejando nuestra vida en manos del Padre, y viviendo una obediencia radical por Amor, obtendríamos una Vida Nueva, la Vida que nace de la Gracia, la Gracia del Amor que nos enciende en una entrega constante y generosa.
Pero no podemos pensar una entrega por obligación, ni una relación con Dios por obligación. No podemos pensar una entrega por miedo, ni una relación por miedo. Sino que sólo se puede llegar a vivir y a entender que todo lo que hagamos y vivamos lo realicemos porque "hemos descubierto el Amor que Dios nos tiene", y ese Amor nos ha enamorado, nos ha seducido y nos ha conquistado.
Así sólo el corazón enamorado puede abandonar su vida para ir tras su Amor, sólo el corazón que ha conocido el Amor puede rendirse a sus pies y uniendo su vida a Su Vida iniciar un nuevo Camino que lo llene del gozo de Amar y ser amado. Y será ese gozo el que transmitamos, el que contagiemos, será el gozo de creer y de vivir en el Amor el que invitará a otros corazones a dejarse conquistar por el Amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.