A caminar sin ti, Señor, no atino;
tu palabra de fuego es mi sendero;
me encontraste cansado y prisionero
del desierto, del cardo y del espino.
En el oficio de lecturas de hoy hay una homilía de un autor del siglo segundo, que luego de aclarar que él como todos los demás también sufre el pecado y la tentación, tiene el deber de exhortar a la conversión y a buscar el bien. Por eso dice:
"...os pido por favor que os arrepintáis de todo corazón, con lo que obtendréis la salvación y la vida. Obrando así serviremos de modelo a todos aquellos jóvenes que quieren consagrarse a la bondad y al amor de Dios. No tomemos a mal ni nos enfademos tontamente cuando alguien nos corrija con el fin de retornarnos al buen camino, porque a veces obramos el mal sin darnos cuenta, por nuestra doblez de alma y por la incredulidad que hay en nuestro interior, y porque tenemos sumergido el pensamiento en las tinieblas a causa de nuestras malas tendencias".
Cada uno de nosotros, tú y yo, somos modelos para todos, jóvenes y no tanto. Sí, a veces no queremos aceptar que nuestra vida es un modelo, y no porque sea perfecta, sino porque siempre hay alguien en la familia, en l trabajo, entre nuestras amistades, por nuestra profesión, por nuestra fama, o por lo que sea, que nos está observando, que mira cuanto decimos y cuanto hacemos. Seguro que nuestra "humildad" no nos deja pensar en eso, y por eso, algunas veces nos escudamos en que no queremos ser "modelos de nadie" para poder vivir como se nos antoja.
Pero... la realidad es que Dios nos ha llamado para ser Luz, Sal y Fermento en el mundo. Lo hemos recibido el día de nuestro bautismo y, más aún, cuando tomamos conciencia de que somos cristianos. Viene todo junto en el mismo paquete. Y, aunque no nos guste, somos modelos de vida y para ello hemos recibido y recibiremos la Gracia suficiente y necesaria para poder vivir de acuerdo a lo que creemos y a lo que anhelamos, siempre y cuando esté en consonancia con la Voluntad de Dios.
Y, en este mismo paquete, para que alcancemos la perfección en la santidad vienen juntos los derechos y las obligaciones. Los derechos de recibir todo lo necesario para ser Fieles a la Vida que se nos ha dado y se nos pide, y las obligaciones de corregir a nuestros hermanos y de aceptar las correcciones, y todo buscando que esté sostenido por el Amor.
Sí, porque desde el amor corregiré a mi hermano para que no pierda el rumbo hacia la Vida, y con amor aceptaré las correcciones que me hagan para que no pierda el rumbo en el camino de la santidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.