jueves, 6 de noviembre de 2014

Mártires hoy?

Han venido del llanto para ser consolados;
han salido del fuego y han buscado el frescor.
El Señor les enjuga con sus manos las lágrimas,
con sus manos les guarda contra el fuego del sol. (Himno del Oficio)

Hoy en España es la memoria de los Mártires españoles del siglo XX. Aquí, en Riópar, recordaremos al Beato Bartolomé Rodríguez Soria, hijo del pueblo y fue martirizado siendo párroco de Munera, en el año 1936.
San Cipriano, obispo y mártir, escribía a un grupo de mártires que estaban en la cárcel y les decía:
"En ella os felicito (en la carta), y al mismo tiempo os exhorto a que perseveréis con constancia y fortaleza en la confesión de la gloria del cielo; y, ya que habéis comenzado a recorrer el camino que recorrió el Señor, continuad por vuestra fortaleza espiritual hasta recibir la corona, teniendo como protector y guía al mismo Señor que dijo: Saben que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".
¿Por qué felicitaba a los que estaban en la cárcel a punto de ser martirizados? Porque habían sabido defender su fe, porque supieron confiar en la Providencia y en el Amor del Señor, porque pudieron responder con un gran Sí al llamado del Señor y se mantuvieron fieles aún en el peor momento.
Así fueron los mártires del siglo XX en España, como en tantos otros lugares del mundo: se dejaron conquistar por el Amor de Dios y no dudaron en ningún momento de seguirlo hasta la muerte, pues el Amor sólo necesita amor para ser cada día más fuerte, cada día más entregado y noble, cada día más alegre y gozoso aún en las peores situaciones, pues es en los momentos más duros y en las batallas más bravas donde se demuestra la fortaleza del Amor. Y ellos, los mártires, supieron amar hasta el último momento, y, aunque las promesas del mundo de salvar sus vidas eras muy tentadoras, no sucumbieron al deseo de conservar su vida renegando de su fe, pues su vida era vida de fe.
Tú, yo y tantos otros, hoy no estamos urgidos por la cárcel, ni la tortura, ni la condena a una muerte cruenta. Pero sí, quizás, estemos presos de y tentados, día a día, de no ser fieles a la Voluntad de Dios, de dejar día tras día que la voluntad del mundo nos lleve a negar a Dios pues no es nuestra vida una vida de fe, sino que la fe forma parte de nuestra vida.
Sí, aunque no queramos verlo, el Amor a Dios no es lo esencial en mi vida cristiana, sino que primero está lo que yo quiero y luego, si me queda tiempo dejo algo para mi relación con Dios. Salvo en los momentos de mayor dolor, angustia o desconsuelo, cuando "necesito" recurro a él, pero sino no doy testimonio de cristiano, sólo cumplo con las formalidades cristianas.
Los mártires del siglo XX y los del siglo XXI nos muestran un camino, y nos invitan a que nuestro Sí a Dios sea un ¡SÍ! y no sólo un si... pero... si me queda tiempo, si me gusta lo que pides, si no me queda otra cosa, si...
No dejemos que las tentaciones del mundo nos quiten la fortaleza del Amor ni el gozo de sabernos llamados para encender en el mundo la llama de Su Amor, que nos invita a la conversión para "renovar la Faz de la Tierra".

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