"Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.»
La astucia para sobrevivir, la astucia para poder ganar más, para poder hacer lo que uno quiere, la astucia para poder defender mi yo. Sí, somos astutos para muchas cosas salvo para crecer en la vida espiritual. Aunque en realidad ahí somos astutos para no crecer.
Sí, muchas veces nos toca escuchar muchos argumentos y explicaciones de por qué no vamos a Misa, de por qué no rezamos, de por qué no leemos la Palabra de Dios, de por qué no vivimos los mandamientos, de por qué hago lo que me da la gana en lugar de hacer la Voluntad de Dios.
Y mirad lo que San Pablo dice:
"Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convenido de que rebosáis de buena voluntad y de que os sobra saber para aconsejaros unos a otros.
A pesar de eso, para traeros a la memoria lo que ya sabéis, os he escrito, a veces propasándome un poco".
Claro que sabemos mucho, porque somos inteligentes y hemos escuchado y vivido mucho, pero no siempre lo usamos para nuestro bien espiritual y el de nuestros hermanos. Nos dejamos convencer por nuestros propios argumentos o por los argumentos "modernos" del mundo y ponemos, simplemente, excusas para no ser Fieles a la Voluntad de Dios, y así creyendo que hacemos lo que nos hace bien, vamos dejando de lado nuestra vida espiritual y, por eso, vamos perdiendo fuerza en nuestra forma de vivir la fe, de tener esperanza y de poder amar.
Por eso Jesús alaba al administrador infiel, porque para las cosas del mundo o para las que nos gustan, somos muy hábiles: para tener tiempo para muchas cosas, salvo para las cosas de Dios. Podría poner un montón de ejemplos, pero cada uno sabemos cuáles son nuestras excusas para evitar a Dios, para defender nuestra fe, para defender lo que creo, para salvar la fe de mis hermanos, para vivir en Dios.
Es triste ver cuando alguien pone excusas tontas, creyendo que no nos damos cuenta que son sólo eso excusas. Nos creemos tan inteligentes que pensamos que los demás son tontos y no se dan cuenta de lo que estamos haciendo, quedando así, nosotros mismos, como tontos siendo que nos creemos inteligentes.
Dios nos ha dado muchos dones hermosos para ponerlos al servicio de nuestra vida y de la de nuestros hermanos, no permitamos que el mundo pervierta mi vida de fe, sino que pueda ser tan hábil y astuto que la defienda a capa y espada, con el fin de poder alcanzar la santidad y la salvación para todos aquellos que la necesiten.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.