jueves, 5 de mayo de 2016

Vuestra tristeza se convertirá en alegría

"En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».
Es claro que Jesús le habla a los apóstoles acerca del día de su muerte y su posterior resurrección, pues ese día habrá una tristeza inmensa en el corazón de los apóstoles, pero renacerá la alegría al verlo resucitado. También era cierto que el mundo (de aquella época) se alegraba al verlo morir en la Cruz, refiriéndose a aquellos que con su muerte creyeron que se liberaban de Jesús.
Realidad todas que se suceden a lo largo de la historia del mundo y en la historia personal, por que la Palabra de Dios aún sigue siendo "urticante" para aquellos que desean vivir en las tinieblas del error, para aquellos que aún siguen despreciando una palabra de Verdad, por eso aún se sigue queriendo matar a Cristo pues sigue "molestando" en la vida de muchos.
Aunque también es cierto que, muchas veces, nosotros mismos lo matamos al desobedecer Su Palabra, al desobedecer a la Voluntad del Padre, pues también, en lo personal de cada uno, la Palabra de Dios es urticante. Pues como dice Pablo: es una espada de doble filo la Palabra de Dios, que siempre corta por algún lado.
Aunque en estos tiempos tenemos una Gracia Especial que nos lleva a la reconciliación: el tiempo de la misericordia, misericordia con nosotros mismos, misericordia con los demás. Un tiempo de Gracia especial para poder volver a la alegría de la reconciliación, a la alegría de la resurrección. Por que cuando nos reconciliamos, cuando sabemos y podemos perdonar, cuando volvemos a comenzar el camino de la santidad en la obediencia y la fidelidad, entonces la alegría de la resurrección a la Nueva Vida vuelve a nuestro corazón.
A pesar de haber experimentado la tristeza del pecado, de la muerte y de la oscuridad, al reconciliarnos volvemos a encontrarnos con la Luz Pascual que ilumina y da sentido a toda nuestra vida. Y será esa Luz la que pueda hacernos comprender el por qué de nuestras muertes, el por qué la necesidad de ser obedientes y fieles a la Palabra de Dios; y, sobre todo, para volver a aceptar y asumir que nuestra vida es Vida en Fidelidad al Amor.

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