lunes, 30 de mayo de 2016

Escapar de la corrupción del mundo

Hermoso es el consejo que nos da San Pedro en su carta, pues así como nos pide que conservemos el Don que nos ha sido dado por Dios, nos dice:
"escapando de la corrupción que reina en el mundo por la ambición, en vista de ello, poned todo empeño en añadir a vuestra fe la virtud, a la virtud el conocimiento, al conocimiento la templanza, a la templanza la paciencia, a la paciencia la piedad, a la piedad el cariño fraterno, y al cariño fraterno el amor".
Claro que primero tenemos que reconocer que el mundo nos está corrompiendo de un modo que no nos damos cuenta, por eso nos cuesta tanto aceptar que nuestras costumbres y nuestra fe van perdiendo fuerza en nuestras vidas. Nos vamos acostumbrando a las costumbres y al modo de vivir del mundo que se nos van adhiriendo sus modos, sus formas, sus "religiones" y, poco a poco, queremos modificar la vida que nos pide vivir Jesús.
¿Por qué nos pide Pedro añadir primeramente la Fe a la virtud? Porque les está hablando a personas que han hecho una elección en su vida: han elegido el Camino del cristianismo, es decir un Camino de Fe, un camino de fe concreto pues es el Camino que nos mostró Jesús y al que Él nos invitó a recorrer. Y claro, podemos ser personas muy virtuosas, llenas de dones pero si no aceptamos Su Palabra y sus consejos desde la fe, no podremos recorrer ese camino: seremos muy virtuosos pero no alcanzaremos la santidad.
Y lo mismo para con la última afirmación: "a la piedad el cariño fraterno, y al cariño fraterno el amor". Como escribe San Juan en su carta: "aquél que dice que ama a Dios a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve es un mentiroso", pues no puede haber verdadera piedad cuando no amo a mis hermanos como Jesús nos amó a nosotros, pues ese es el mandamiento central de nuestra vida cristiana. Y fijaos que San Pedro hace una distinción entre cariño fraterno y amor, pues el cariño es un comienzo, pero el amor es lo que nos lleva a dar la vida por los amigos y, como Jesús, por los enemigos.
Como en todos los casos podemos pensar que son difíciles los pasos que nos presenta San Pedro en su carta, pero no son Dones extraños a nosotros, pues son Dones que el Señor nos ha regalado, pero que nosotros tenemos que poner en práctica. Hoy no podemos bajar aplicaciones de internet que hagan lo que nosotros no hacemos, o que nos hagan más fácil la aplicación de estos Dones. Cada uno de estos dones los vamos actualizando con nuestra vida, con el ejercicio diario de la Fe y del Amor, de la Virtud y la Piedad, por medio de la oración, la reflexión de la Palabra y estando bien alimentados con el Pan de la Vida, que nos fortalecen para que "lo que es difícil para lo hombre" lo podamos llevar a cabo porque "no es difícil para Dios".

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