miércoles, 4 de mayo de 2016

¡Ven Espíritu Santo!

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena".
¿Cuántas cosas nos han sucedido en nuestra vida que no comprendemos? ¿Cuántas veces nos hemos enfadado con Dios por no saber el por qué de tal o cual cosa? Y ¿cuántas veces hemos dejado de creer simplemente por no entender y, hasta otras veces, por no querer entender?
Está claro que siempre buscaremos razones y respuestas que nos expliquen los por qués de muchas cosas de la vida, pero no siempre encontramos respuestas claras, concretas, precisas. Somos (por lo general) personas racionales, pensantes y por eso buscamos razones y respuestas y, generalmente, no hacemos nada sin antes haberlo pensado.
Por todo esto Jesús ya les decía a los apóstoles que no podrían "cargar" con muchas cosas que Él pudiera revelarles ¿por qué? Porque nuestra inteligencia no alcanza para entender los misterios de Dios. ¿Acaso podemos entender el misterio de la Eucaristía? ¿Podemos comprender el misterio de la Trinidad? Aunque vaya el Hubble a los profundo del cielo ¿llegará a ver el comienzo de la creación y lo podremos entender?
Hay cosas que sólo se aceptan por la FE, por ese admirable Don que nos ha sido regalado y que, para muchos, es el motor que impulsa y la fuerza que sostiene nuestra vida a pesar de los golpes más duros que hemos recibido. Y quien sostiene, fortalece y hace madurar nuestra Fe es el Espíritu Santo que descendió en nosotros el día de nuestro bautismo y que, día a día, si lo llamamos, viene en nuestra ayuda.
¿Nos abre el entendimiento para entender? A veces sí, a veces no, porque la Fe implica oscuridad de entendimiento, aunque el Espíritu Santo nos de la Luz para ver el Camino a recorrer, y caminando con su Luz llegaremos a la verdad plena que es Jesucristo, el Señor. Pues Él es el Camino, la Verdad y la Vida.
Cuando nos sintamos perdidos por tantas y tantas preguntas que nos surgen en lo cotidiano no tenemos más que decir "¡Ven Espíritu Santo! Llena los corazones de tus fieles con un rayo de tu Luz" y dejar que Él comience su "trabajo" en nuestro corazón, nuestra mente, y nuestra alma.
Pero, para que Él trabaje en nosotros le tenemos que dar libertad para actuar, no dejar que nuestro YO le impida moverse en nuestra vida, y aceptar aquellas cosas que Él vaya diciéndonos de parte del Padre Dios.

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