martes, 24 de mayo de 2016

Seremos santos

Éste es el llamado que nos hace el Señor, no sólo para algunos, sino para todos los que hemos recibido el Espíritu Santo en nuestro bautismo y, en el momento de tomar conciencia de nosotros mismos, hemos decidido seguirlo como cristianos:
"Por eso, ceñidos los lomos de vuestra mente y, manteniéndoos sobrios, confiad plenamente en la gracia que se os dará en la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis a las aspiraciones que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. Al contrario, lo mismo que es santo el que os llamó, sed santos también vosotros en toda vuestra conducta, porque está escrito: «Seréis santos, porque yo soy santo».
San Pedro nos muestra claramente cuál es el camino y cuál es el método para alcanzar el fin que nos presenta el Evangelio: la santidad de vida. Y me gusta cómo nos lo dice: "ceñidos los lomos de vuestra mente y, manteniéndoos sobrios". Es decir, no dejar que nuestra inteligencia humana o nuestro pensar humano y mundano nos diga otra cosa o nos inspire otro camino, por eso, la sobriedad en el pensar nos ayuda a dejar actuar al Espíritu Santo que iluminará nuestra inteligencia y nos dará las armas justas y necesarias para poder, no entender, sino aceptar el Camino que el Señor nos pide recorrer.
Con la Luz del Espíritu podremos "ver" mejor lo que todo nuestro aspira, porque son los deseos del corazón, y Su Fortaleza, nos ayudará a repasar nuestras aspiraciones humanas para poder descubrir que el Camino del Señor es nuestro mejor Camino. Que, aunque el Camino se nos presente duro y dificultoso, que aunque el mundo nos diga lo contrario a lo que nos inspira el Señor, podamos disponernos a decir: "Hágase Tu Voluntad".
Quizás, como el mismo Pedro en el Evangelio (de hoy) nos pasará que le preguntemos al Señor:
"En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: -«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» Que es como decirle ¿y a nosotros qué nos va a tocar? Porque hasta ese momento ellos pensaban que Él sería Rey, en este mundo. Y así Jesús le responde:
"Jesús dijo: -«En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más – casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones – y en la edad futura, vida eterna".
Y no es que nuestras riquezas se multipliquen al 100% sino que, cuando hemos entregado nuestra vida al Señor, como dice San Pablo: su gracia nos basta. En la vida de aquellos que han descubierto el Amor del Señor y han seguido su Camino, como esposos, padres o madres, consagrados o sacerdotes, en suma, como cristianos en camino de santidad, no hay nada más valioso que la cercanía con Jesús, pues la Paz que Él da cuando el corazón del hombre se abre a Su Gracia no hay nada que la pueda reemplazar.
Así, cuando hemos cambiado nuestros planes por la Vida en Dios todo lo hemos recibido y, con las palabras de San Pablo, "todo nos parece un desperdicio comparado con la vida en Cristo".

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