domingo, 1 de mayo de 2016

Nuestra Madre y nuestras madres

"En cada mujer que en tierra nació,
María dejó un rastro de Dios,
un sueño de Madre María le dio
cuidar la vida y amar"

Así dice una estrofa de una hermosa canción mariana. ¿Por qué la puse hoy? Por que en España hoy comenzamos el mes de María (anoche le cantamos los Mayos a la Virgen, una hermosa tradición mariana) y, también, hoy se celebra el día de la Madre.
Y no podía dejar de pensar en esta hermosa realidad: nuestras madres, y Nuestra Madre, unidas en la celebración de un mismo día, y por eso en esas pequeñas líneas está todo dicho: nuestras madres, como María, tienen un rastro de Dios. De un Dios que nos ama con amor infinito y que nos dio su Vida para que nosotros tuviéramos vida. Y ese es el rastro de Dios en nuestras madres: nos dieron y nos dan, día a día, toda su vida para que nosotros tengamos vida.
¿Cómo no amarlas? ¿Cómo no estar agradecidos a Dios por el regalo tan hermoso de una madre, de nuestras madres, de Nuestra Madre? Y ¿cómo no pedirle, hoy a Dios, que cuide el vientre de aquellas mujeres que han decidido no ser madres, pues lo que ellas tienen dentro de sí es, también, un trozo de Dios que se hace hombre para darle vida?
Por eso mismo, con el Salmo hoy podemos decir:
"¡Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben!" por que no has hallado mejor manera de darnos la vida que por medio de una mujer, y darnos como custodias y protectoras a nuestras madres. Y, darles Gracias al Hijo por darnos como custodia y protectora de nuestra vida espiritual a Nuestra Madre.
Por eso y por tantas cosas más hoy es un día lleno de gozo, de alegría, porque tenemos y tendremos, aquí en la tierra y en el cielo, a madres y a la Madre que siempre estén intentando que alcancemos la mejor de las vidas, la mejor de las felicidades por que en sus corazones no hay más deseo que el deseo del Padre para nosotros: la Bienaventuranza de nuestras vida, y unas vidas llenas de frutos verdaderos y permanentes.
Hoy, juntos y a la distancia, encontrémonos en el Banquete Celestial para darle Gracias al Padre porque nos ha dado la Vida, y nos ha dado vida gracias al amor de una madre, y nos sigue cuidando la vida el amor de una madre y de Nuestra Madre.
Gracias, querida mamá, por la vida que me has dado, por seguir cuidándola y hacer que cada día crezca como niño pequeño en los brazos de la Madre.

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