sábado, 7 de mayo de 2016

Relaciones comerciales

Hoy me gustaría quedarme sólo con una frase del evangelio de hoy:
"Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios".
Quizás la escuchamos muchas veces, aunque a veces sucede que no terminamos de escuchar todo lo que se nos dice, y, por eso, se nos pasan cosas de largo. Y esta frase en particular me parece muy hermosa porque Jesús nos cuenta que el sabe que lo queremos y, nos vuelve a afirmar, que el Padre nos quiere, por eso no hace falta de intermediarios para hablar con Él.
Estas pequeñas frases nos hacen tomar conciencia que nuestra relación con el Padre y el Hijo no es una relación "formal", sino una relación de familia, una relación de amor recíproco. Esto nos tendría que ayudar a dejar de lado las "relaciones comerciales" que tenemos con Dios, con el Padre o el Hijo o cualquiera de las personas divinas o santos intercesores.
¿A qué le llamo relación comercial? A aquellas que tenemos muchas veces: yo te pido tal cosa y si lo haces te ofrezco tal otra. Y no es así, en la familia, en la pareja, entre los amigos o nos queremos tal y como somos o no nos queremos. Es el amor simple y puro el que hace que no tengamos necesidad de "comprar" favores, pues el otro sabe lo que necesito y lo que me hace feliz, y siempre estará junto a mí, cuando lo necesite o cuando no.
Siempre me resultaron muy penosas esas "relaciones comerciales" con Dios, más cuando se hacen grandes sacrificios o cuando se cree que con tantos sacrificios o "pagos" Dios va a hacer lo que yo quiero. Lo que pasa es que si Dios no hace lo que yo quiero, ya, en ese preciso instante, deja de ser Dios, deja de ser Padre, y, como se dice habitualmente "te he dejado de amar".
¿Tan poco vale el amor? ¿Tan rápido puede disolverse o perderse una relación de amor de años? Si de un día para otro ya no hay amor ¿había verdadero amor? Si por algo que no me diste perdí el amor ¿era amor real?
O, quizás no hemos conocido verdaderamente al otro, no hemos hablado con él, no hemos compartido la vida y por eso, lo que sentimos no es amor, quizás sólo sea un sentimiento pasajero de conveniencia.
"Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente", dice Jesús. Escuchemos sus Palabras, tengamos un diálogo profundo con Él, para que no sólo lo conozcamos superficialmente sino que podamos sentir su corazón y descubrir que su Amor es tan verdadero, como es verdadera nuestra vida. Y así, dejándonos seducir por él podamos dejar de lado las relaciones comerciales, y vivir un profundo amor de pertenencia que nos lleve a ser Fieles cada día a su Amor, y a nuestro amor.

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