lunes, 9 de mayo de 2016

Razones para creer

"Allí (Pablo) encontró unos discípulos y les preguntó: – «¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?». Contestaron: – «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo».
Aunque esta frase lleva ya más de 2000 años en la Sagrada Escritura, yo creo que si la hacemos a algunos cristianos nuestros, también dirían la misma respuesta. Y no porque no hayan recibido el bautismo del Espíritu Santo, porque ese lo hemos recibido todos los que hemos sido bautizados, sino porque no hemos seguido madurando en nuestra fe.
Tampoco es que tengamos que ser doctores en teología o esas cosas, ni mucho menos, sino que es muy poco tiempo lo que le dedicamos a las lecturas espirituales que nos ayuden a madurar nuestra fe, y a encontrar razones para creer y, sobre todo, a encontrar razones para defender nuestra fe.
Muchos se han quedado en las razones que se han aprendido (si algo se ha aprendido) en la catequesis de comunión, otros muchos no han llegado a la catequesis de confirmación. Y esos conceptos son buenos para esos años, pero no son "fuertes" para los años que comenzamos luego a vivir, porque la vida nos exige estar fuertes, poder dar razones de lo que tengo que vivir o de lo que debo vivir, porque el cristianismo no son ideas, sino que es vida a ser vivida; pero para aceptar un estilo de vida tal tengo que tener razones para hacerlo o no hacerlo.
Hoy por hoy, se acepta cualquier estilo de vida sin fundamento, simplemente porque me gusta o queda bien, o es la moda y nadie lo cuestiona y, es más, se defienden a capa y espada. Pero si hablamos de ser cristianos "en serio" todo es cuestionado, todo es ridiculizado y, para colmo, muchas veces no tenemos argumentos para defender el por qué vivo lo que vivo.
Es cierto, también, que el Espíritu Santo nos inspirará en el momento adecuado, pero también es cierto que, personalmente, necesito razones para creer, necesito estar en relación constante con el Espíritu Santo y no sólo pedirle, sino que hacer un esfuerzo para madurar mi vida de fe.
"Les contestó Jesús: – ¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».
No permitamos que las luchas que el mundo quiere tener con nosotros nos lleve a perder la fe, sino todo lo contrario, busquemos respuestas y maduremos en la fe, para defender aquello que nos da Vida y aquello que creemos.

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