"Jesús se le quedó mirándolo, lo amó y le dijo: -«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme»
Podríamos hablar o pensar lo más fácil de esta frase de Jesús: lo está llamando a consagrar su vida como sacerdote o religioso, pues la frase que siempre usamos para una pastoral vocacional. Y, es cierto, seguirlo a Jesús de esa manera es lo que nos lleva a pensar.
Pero hoy me quedé mirando otras palabras: "Jesús se le quedó mirándolo, lo amó y le dijo". Nos mira, nos ama, y nos dice... No es un llamado a la ligera, sino que es un llamado sabiendo quién es cada uno, pero no sólo sabe quiénes somos, sino que al mirarnos nos está amando, y sabemos cómo Dios nos ama: con un amor infinito. No nos dice las cosas por sólo rutina o por que se le ocurre, sino ¿qué cosas le decimos a quienes más amamos? ¿Qué cosas le pedimos a quienes amamos? ¿Qué queremos compartir con quién amamos?
Lo mejor que tenemos, lo mejor que hemos vivido, lo mejor... siempre lo mejor es lo que queremos para nuestro ser amado. Y eso es lo que quiere Jesús para nosotros: lo mejor, sólo lo mejor para nuestra vida. Y ¿por qué dejarlo todo y seguirlo es lo mejor para nuestra vida? Porque Él mismo lo experimentó: Él dejó todo por nosotros "siendo Dios se hizo hombre" por nosotros para nuestra salvación; "se anonadó a sí mismo tomando la condición de hombre"; "siendo rico se hizo pobre".
Él ha experimentado en su propia carne el gozo de renunciar a sí mismo para vivir una completa y perfecta obediencia al Padre, por Amor. Así, viviéndolo Él primero nos da muestra no sólo el Camino para vivirlo nosotros, sino que nos da muestras de que se puede vivir lo que Él mismo y el Padre nos piden, porque no lo hacen sin tener en cuenta nuestra realidad, sino que lo hacen porque nos aman.
Por eso es cierto que esta frase es vocacional, pues es un llamado de amor de Jesús a todos los que deseamos seguirlo, o, mejor dicho es un llamado de amor de Jesús para todos lo que hemos sido amados por Él, pues Él quiere compartir con cada uno de nosotros lo mejor que Él ha vivido: su Vocación de Ser Hijo de Dios.
Si descubrimos, primeramente, nuestra vocación a Ser Hijo, podremos así comenzar el Camino de la vocación a la santidad en el estilo de vida que Dios quiere para cada uno de nosotros.
A veces creemos que la vocación a la santidad o el propio estilo de vida que Dios quiere que vivamos no será posible vivirlo yo, pero por eso mismo Jesús le dice a los apóstoles:
"Jesús se les quedó mirando y les dijo: -«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».
Como Hijos de Dios y Hermanos de Cristo no dudemos de su llamado, pues es un llamado de amor, pues antes de llamarnos nos conoce y conociéndonos sabe lo que podemos dar y ofrecer, pero, sobre todo, sabe que Él tiene la Gracia y el Espíritu para entregar a quienes deciden renunciar a todo y comenzar a recorrer el Camino de la Santidad.
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