-«Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.»
Todos los días y a todas horas hay cosas para hacer en una casa, y más cuando llegan visitas. Pero no todos los días y a todas horas llegan visitas, por eso, Jesús decía que María había escogido la mejor parte: estar junto a la visita escuchando su palabra. Pero sobre todo, en este caso, escuchando la Palabra de Dios, que llena el corazón e ilumina el espíritu.
Nos cuesta mucho dedicar un momento de tiempo a la oración contemplativa, sí, a esa oración del silencio en donde le dejo hablar a Dios, porque siempre tenemos algo más para hacer, y siempre lo que tenemos que hacer es importante, nadie lo niega, pero... no puedo dejar de hacer algo para estar junto a Él?
El descansar en Dios para poder hacer las cosas con Él, por Él y para Él, me van a hacer rendir más todo lo que haga, pero sobre todo, voy a poder discernir si todo lo que tengo que hacer es Voluntad de Dios.
Esa es la parte que no le será quitada a María: la paz de saber que he escuchado a Dios y he podido discernir lo que debía hacer, cuál era Su Voluntad. Seguro que todos los días tengo la misma rutina, y que Dios no va a cambiar demasiado las cosas que haga, pero si las hago poniendo en sus Manos cada día y cada cosa, todo lo que haga cobra otro color y otra dimensión, porque todo está consagrado a Él. Además, cuando comienzo un día consagrándoselo a Él ese día está lleno de Gracia y la Luz de su Palabra ilumina mi día, mi vida, y la vida de los que están junto a mí.
En cambio si como Marta haga lo mismo de siempre, pero lo hago viendo que otros están disfrutando de lo que yo no estoy haciendo, lo hago con poco espíritu, con mala cara, con poco gusto y satisfacción, y eso no me plenifica, no hace que me sienta pleno y feliz de hacer lo que todos los días tengo que hacer.
Por eso, cuando al comenzar el día me pongo a los pies del Señor para escucharlo y entregarle todo lo que voy a hacer, hago aquello de Santa Teresita: hacer sobrenatural las cosas naturales, porque descubro y me abro a la dimensión de Dios, a partir de ese momento el día comienza a ser un día en Dios, para Dios y con Dios. Por que sobrenaturalizar las cosas de todos los días no es hacer las cosas con los ojos en blancos y poniendo cara de santito, sino que, llenos de la Palabra de Dios y del sentido que Dios les da a mi vida, dedico cada momento del día al Señor, le ofrezco cada cosa que haga, y Él acepta todos mis ofrecimientos y me concede la Gracia para hacer todo con amor y por amor a Él y a mis hermanos.
Sí, María eligió la mejor parte, aprovechar el encuentro con el Señor, dejar que su Voz llegue a su alma e ilumine su vida, para que todos sus actos puedan transmitir a los demás ese gozo de haber estado con el Señor, ese gozo de saber que he puesto en sus Manos mi día y que, intento cada día alcanzar la santidad que Él me ha dado con Su Espíritu, y así dar a conocer a todos el gozo de saberme en Sus Manos, el gozo de creer, el gozo de vivir en Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.