martes, 26 de mayo de 2015

Nuestra alegría está en el Señor

"En aquél tiempo Pedro le dijo a Jesús:
'Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido"...
La intención de la afirmación de Pedro era saber qué es lo que iban a recibir a cambio de haber dejado todo por seguirlo, por haber respondido a Su Llamado.
Nos pasa muchas veces que hacemos cosas y nos quedamos esperando qué nos dicen o cómo nos pagan. Claro está que cuando estamos en un trabajo siempre necesitamos que nos paguen el trabajo que hacemos, pero cuando lo que hacemos no es nuestro trabajo, sino un acto de servicio, de amor, de solidaridad ¿por qué esperar recompensa?
Y, en este caso, cuando el Señor nos invita a seguirlo ya nos dice que es para alcanzar la vida eterna, y en ese seguirlo hay una misión: anunciar el evangelio. Por eso Jesús le responde:
«Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna.
Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»
Es que la recompensa a lo que hacemos es lo que nos da alegría, o felicidad, o nos reconforta en el día a día, y nos motiva para seguir haciendo lo que estamos haciendo. Buscamos la felicidad en lo que hacemos, buscamos la alegría en lo que nos dicen.
Y la alegría verdadera están en por qué y por quién hacemos lo que hacemos, las recompensas del mundo son flores de un día, porque el mundo no es agradecido con los hijos de Dios, sino que hoy disfruta de una cosa y mañana de otra, y las más de las veces recibe todo como si todo se lo tuvieran que dar, por eso hoy las personas agradecidas escasean.
En esto es muy lindo lo que San Agustin nos dice acerca de la alegría:
"Así pues, hermanos, estad alegres en el Señor, no en el mundo, es decir: alegraos en la verdad, no en la iniquidad; alegraos en la esperanza de la eternidad, no en la flor pasajera de la vanidad. Ésta debe ser vuestra alegría; y, en cualquier lugar en que estéis y todo el tiempo que aquí estéis, el Señor está cerca; no os inquietéis por cosa alguna".
Es el Señor quién es más agradecido con nosotros que lo que es el mundo, y cuando lo que hemos dejado, lo que hacemos o lo que vivimos es porque hemos visto que es Voluntad de Dios, entonces no hay nada que se compare con la Gracia y el Gozo que nos proporciona Dios al ser Fiel a Su Voluntad.
Hoy el mundo se ha vuelto frío e insensible, sólo exige pero no nos entrega nada a cambio. No importa si lo que hacemos es aportar nuestro grano de arena en alegría, en amor, en fraternidad, en verdad, en luz, en concordia, en paz, recibiremos más de lo que damos, pero sobre todo recibiremos mucho más de lo mismo que entregamos.

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