Desde hace unos días en las lecturas del libro de los Hechos de los apóstoles veíamos cómo se comenzada a vivir un primera dificultad en la Iglesia naciente: la conversión de los gentiles y el cómo recibirlos en la Iglesia, si tenían que ser circuncidados o no. Un tema que llevó a una discusión en el seno de la nueva comunidad. Por eso, ante la diferencia Pablo y Bernabé, junto a los demás, subieron a Jerusalén donde se celebró el Primer Concilio, el primer encuentro para ver qué era lo que Dios pedía ante esta nueva realidad. La respuesta a las comunidades comienza con una hermosa frase:
"Hemos decidido, el Espíritu Santo, y nosotros..."
No son pocas las veces que en las comunidades hay diferencias, conflictos, rivalidades, y tantas otras cosillas que hacen que la gente se divida, que cada uno vaya por un lado, que otros se vayan, que algunos se crean con toda la verdad, y tantas otras cosas más que no hacen a lo esencial de lo que tenemos que vivir.
¿Cómo solucionar los conflictos? Lo primero que hicieron los apóstoles fue encontrarse, pero para encontrarse para solucionar un conflicto, tuvieron que preparar el corazón pues lo que iban a buscar no era fortalecer cada uno su propia opinión, si no buscar la Verdad de Dios, buscar la Voluntad de Dios, su Luz para saber por dónde había que seguir. Cada uno tuvo que renunciar a sí mismo para dejarse iluminar por el Espíritu Santo y, entre todos, llegar a descubrir la Verdad.
Por que lo que buscamos los que aceptamos el llamado de Jesús y formamos una comunidad cristiana, no es hacer nuestra voluntad, sino vivir la Voluntad de Dios, buscar su Verdad y recorrer Su Camino para dar Vida al mundo, así como Jesús nos la dio a nosotros. Por eso Él nos decía:
"No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»
No hemos elegido nosotros el Camino, hemos aceptado recorrerlo.
No somos nosotros la Verdad, vivimos en la Verdad, por eso debemos buscarla y dejarnos iluminar.
No somos nosotros la Vida, nos ha sido dada una Vida Nueva y en abundancia, para que nosotros la compartamos y la anunciemos.
No somos el Amor, Dios nos llenado de Su Amor para que vivamos unidos en el Amor de Dios.
Así libres de nosotros mismos e intentando cada día dejarnos iluminar por el Espíritu Santo podremos recorrer el Camino de la Vida, viviendo el Amor de Dios que nos lleva a la Verdad y nos da la perfecta alegría y nos llena de Paz.
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