miércoles, 13 de mayo de 2015

No tenemos un Dios desconocido

"Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:
- «Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a religión. Porque, paseándome por ahí y fijándome en vuestros monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido."
¿Es esta una realidad sólo de hace mucho o también es una realidad hoy? ¿Pero sólo desconocen a Dios los que no creen o hay muchos que dicen creer y también lo desconocen? Por que conocer a alguien no significa saber de su existencia pues sabemos de muchas cosas, pero no sabemos si todas existen, o, por lo menos no las hemos visto a todas, y no tenemos seguridad de su existencia.
Pero cuando nos hemos encontrado con algo o con alguien y hemos notado o visto su existencia, entonces sí que conocemos mejor lo que hemos visto o sentido o vivido y, por lo tanto, podemos dar razones de esa realidad. Pero cuando no podemos dar razones a favor tampoco las podemos dar en contra y, por lo tanto, no podemos defender algo que no realmente no conocemos.
Sí, lo se es un trabalenguas, hoy me levanté un poco complicado.
Pero a lo que me refiero que necesitamos un contacto más existencial con nuestro Dios, por eso Jesús nos mostró a un Dios Padre, quien nos envió a un Dios Hijo, y se nos dio un Dios Espíritu Santo. Los tres nos han dado razones de sus existencias, y, aunque no los veamos, los que nos hemos animado a dejarlos entrar en nuestras vidas tenemos una constante y cierta relación personal con ellos. Por eso las palabras de San Pablo no nos son ajenas:
"Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de vuestros poetas: "Somos estirpe suya."
Cuando ha surgido en nosotros el deseo de encontrarlo lo hemos encontrado, y los que lo hemos encontrado hemos recibido su Espíritu para poder entablar un diálogo filial, un diálogo fraterno y nos hemos dejado iluminar tanto en nuestra vida, que su Amor nos ha enamorado y por eso, aunque muchas veces no podemos dar razones intelectuales damos razones vitales de su existencia, porque sabemos que sin Él nuestra vida carece de sentido, que sin Él nuestra vida está vacía, sin esperanza, sin alegría. Por que Dios es la causa de nuestra alegría, de nuestra esperanza, y nos anima constantemente con Su Amor que nos ayuda a llamarlo cada día ¡Abba! ¡Padre! y nos sostiene, nos escucha y nos da fuerzas para vivir intensamente nuestra vida.
Sí, Dios no es un Dios desconocido para nosotros, pero necesitamos alimentar esa certeza con la oración, la reflexión de la palabra, el amor fraterno y la vida sacramental, no dejemos de alimentar esta relación de amor, por que como toda relación de personas que se aman, si no se alimenta pierde intensidad hasta desaparecer. Y no nos preocupemos si no entendemos todo lo que nos quiere decir, porque como dice Jesús:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.