miércoles, 27 de marzo de 2019

La sabiduría de la Fidelidad

Cuando Moisés le dio los mandamientos al Pueblo de Israel les dijo:
«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.
Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos..."
Sabía que lo que les estaba dando no era una invención humana sino que era algo que el Señor le había transmitido y le había dado para Su Pueblo. Unos mandamientos eran para su sana convivencia y para alcanzar aquello que tanto anhelaban: la Tierra Prometida.
Lo que sorprende de esta exhortación de Moisés es que les diga: "observadlos y cuplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos..." Observadlos y cumplidlos, porque no sólo sirve observar, conocer sino que también hay que cumplir con la norma aceptada, hay que vivir con lo que he aceptado vivir. Porque el Señor le dio a elegir al Pueblo ser de Dios o no serlo, por eso les dio los Mandamientos, para que puedan vivir de acuerdo a lo que han elegido: "pongo ante tí la vida y la muerte, el bien y el mal, tú eliges..."
Y la sabiduría está en que al elegir vivo de acuerdo a la elección que hice, porque cuando no vivo de acuerdo a lo que he elegido vivir, entonces muestro mi incoherencia de vida, pues para qué digo que soy cristiano si no vivo como Cristo. Porque no puedo, ni siqueira Jesús pudo modificar la Ley y los Profetas:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos".
Cuando nos ponemos tozúdamente a querer cambiar el Camino es porque no queremos vivir lo que hemos elegido, no podemos modificar las Reglas del Juego a nuestro antojo, si no queremos vivir dejemos de llamarnos o pertenecer a tal o cual lugar, pues si hemos hecho una elección de vida, entonces se coherente con las Normas de Vida que has elegido vivir.
Ahí radica nuestra sabiduría e inteligencia: en la coherencia o Fidelidad a la Vida.

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