"¿Para qué ayunar, si no haces caso; mortificarnos, si tú no te enteras?"
En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios y apremiáis a vuestros servidores; ayunáis para querellas y litigios, y herís con furibundos puñetazos.
No ayunéis de este modo, si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo.
¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza?
¿A eso llamáis ayuno, día agradable al Señor?"
¿Para qué ayunamos? ¿Para qué rezamos el Via Crucis? ¿Para qué los sacrificios de Cuaresma? ¿Para qué tantas cosas si no abrimos el corazón a la Gracia de Dios? ¿Para qué tanto si no queremos vivir la Voluntad de Dios? ¿Para qué esto y lo otro en la iglesia si no somos capaces de amar y menos de perdonar?
Todos los instrumentos que el Señor ha puesto a puesto sevicio: oraciones, rosarios, viacrucis, procesiones, peregrinaciones, sacramentos, etc. etc., son medios de Gracia para alcanzar nuestra conversión y ayudarnos a vivir en santidad, para vivir el principal mandamiento: el mandamiento del Amor.
Estamos acostumbrados a que hacíamos todo para "cumplir": tengo que ir a cumplir con la misa, tengo que cupmlir con la vigilia, con el ayuno, con esto y con lo otro... y no es así. Jesús no se entregó en la Cruz para cumplir, se entregó por Amor, para darnos una Vida Nueva, para que sepamos recorrer el Camino de la Salvación. Y por eso, sabiendo que no iba a ser un camino fácil, nos dejó los mediios necesarios para que con la Fuerza de la Gracia que nos regala a traves de ellos podamos alcanzar la meta de la santidad.
En cambio muchos queremos hacer nuestro propio cristianismo, porque como "cumplimos con todo" entonces, después de cumplir puedo hacer lo que quiero, total ¡ya he cumplido! Y no, no es así, hay un sólo cristianismo porque hay un sólo Evangelio y hay un solo Cristo. Y si nos hemos decidido a ser cristianos es porque queremos seguir a Cristo, y nos lo dijo Él mismo: "quien quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue su cruz de cada día y sígame". Pero no, yo quiero ser cristiano pero a mi manera, ¿qué es eso de renunciar a mí mismo? ¿Qué es eso de cargar mi cruz? ¿Qué es eso de vivir el Evangelio? Hoy hay que modernizarse y hacerse uno con el mundo... ¡Qué error!
Abramos bien los ojos y démonos cuenta que el ayuno que Dios quiere hoy de nosotros es ayuno del mundo, de las cosas del mundo, para que libres de las ataduras de la "originalidad del mundo" podamos atar nuestras vidas a la Luz del Evangelio que es la única Palabra que nos salva y nos lleva a la meta que Dios quiere para nuestra vida, y que nosotros hemos decidido alcanzar cuando libremente optamos por ser cristianos.
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