«Auméntanos la fe».
El Señor contestó:
«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." y os obedecería».
Muchas veces, a nosotros también, nos sale el mismo pedido al Señor: "auméntanos la fe", como si tuviéramos poca fe. Pero vemos cómo el Señor le responde a los apóstoles, es decir que no necesitamos "mucha fe", sino que necesitamos creer verdaderamente en lo que Dios nos ha regalado, en lo que Dios nos ha dado. Por que la Fe es un Don de Dios: "esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el Cielo", le dijo Jesús a Pedro. Y cuando el Padre del Cielo nos da algo no lo da en "cantidades pequeñas", sino que sólo nos da lo que necesitamos para tal o cual misión. Y, en realidad nos lo da todo, así como Jesús que no se dio sólo un trocito de él, sino que se entregó totalmente a nosotros, "hasta la muerte en Cruz".
Por eso no pidamos "más fe", sino pidamos cómo madurar en la fe, cómo vivir la fe, porque en realidad ese es el motivo de sentir que no tenemos fe, o que no nos alcanza la fe. Es cierto que hay momentos de mucha oscuridad en nuestas vidas, pero son esos momentos los que nos permiten fortalecer y madurar en la fe, pues la Fe es la fuerza que tenemos para caminar en la oscuridad: "aunque camine por valles oscuros no temeré, porque tu vara y tu cayado me sostienen".
En otros casos nos dará miedo sentir que nos hundimos, pero el Señor nos dirá: "toma mi mano" y si sostengo mi mirada en Su Mirada, entonces volveré a caminar sobre las aguas.
Y algún día sentiré que todo se hunde, porque los vientos de la vida soplan muy fuerte y el temor se apodera de mí y le diré al Señor: "Señor, no te importa que me hunda. Y el Señor ahí sí que nos dirá ¡hombres de poca fe! ¿por qué dudaste?" si Él estaba conmigo en la barca, si el está conmigo en el Camino de la Vida. "No temas, pequeño rebaño".
Por todo esto me gustó la antífona del Salmo de hoy:
"esta es la generación que busca tu rostro, Señor".
Porque sólo mirando constantemente el rostro del Señor tendré confianza para caminar en la oscuridad, para andar sobre las aguas tempestuosas, para no temer en las tormentas... Contemplando su rostro no temeré porque su mirada sostiene mi vida, su amor enciende mi amor, su Vida fortalece mi Fe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.