martes, 6 de noviembre de 2018

Mártires de la Vida

Hoy en España se celebra la memoria de los mártires españoles del siglo XX, un título que, en algunos casos, da escozor decirlo porque trae malos recuerdos, pero, en realidad al celebrar la vida de estos hermanos nuestros se quiere traer al corazón el valor de la fidelidad, y la fortaleza de la fe de quienes habitaron nuestros pueblos, de quienes tenían una vida como la nuestra pero que, en un momento determinado, el Señor le pidió dar un gran salto en la Fe y mostrar con su vida lo que creían y la fuerza de lo que creían.
Pero también, por lo menos a mí, me da un poco de vergüenza hablar de ellos, porque, en definitiva, no se si llegaría a poder dar semejante testimonio, por que no siempre nuestra vida está tan madura como para dar testimonio, incluso, en el día a día de lo que creemos y de lo que intentamos vivir.
No siempre estamos con el espíritu atento y pronto para salir a la defensa de nuestra fe, para demostrar que lo que digo creer lo creo de verdad, y que lo que digo que me da fuerza y vida también es cierto.
San Pablo hoy nos habla de "tener los mismos sentimientos de Cristo", pero no siempre intenamos tenerlos o, muchas veces, no sabemos cómo eran los sentimientos de Cristo o pasamos de largo de preguntarnos si vivimos como Cristo.
La más de las veces nos dejamos llevar por nuestros propios sentimientos, por nuestros instintos, por nuestras ganas y, si en algún caso se me presenta la oportunidad de ser como Cristo... me lo pienso dos veces.
Creo que sí, que aún estamos muy lejos de poder dar un tesitmonio claro de nuestra fe como lo dieron los mártires, no sólo los de siglos pasados, sino los mártires que hoy están siéndolo en nuestro mundo tan tiranizado por el odio a nuestra iglesia, y tan dividido por el odio entre hermanos.
Cuando leemos la vida de los santos y, sobre todo, la de los mártires puede surgir una pregunta: ¿es verdad lo que han vivido? ¿es verdad que se puede llegar a ser tan fiel a Dios que no me importa la vida? ¿Esa gente tiene algo especial para vivir o morir así? Y es verdad, ellos no eran especiales, o mejor dicho sí eran especiales, especiales como nosotros que llevamos el Espíritu Santo que nos hace hijos de Dios, especiales como nosotros que a pesar de nuestro pecado queremos seguir combatiendo el buen combate de la fe. Eran especiales porque conociéndose como nosotros nos conocemos no dejaban de encontarse con Cristo en su Palabra y en el Pan de la Vida porque sabían que solos no podían alcanzar la Vida que Jesús les pedía vivir.
Los mártires nunca se preparan para morir, sino que se preparan para Vivir la Vida en Cristo. No dudan en ningún momento de renunciar a muchas cosas por dejar espacio en sus vida para el Encuentro con el Señor, porque saben que sin Él nada pueden hacer.
Ellos saben que las Palabras del Padre y del Hijo son Verdad y por eso buscan alimentarse con la Verdad, pues se reconocen débiles para combatir contra sí mismos y renunciar a su Yo para hacer la Voluntad del Padre.
Ellos nunca estuvieron preparados para morir mártires, siempre buscaron unirse al Señor para Vivir su Vida, porque sabían que siendo Fieles a la Vida el Señor nunca los dejaría solos, ni siquiera en el instante de dar el supremo testimonio de su fe, como cada día lo fueron dando a lo largo de sus vidas.

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