"Pilato dijo a Jesús:
«¿Eres tú el rey de los judíos?».
Jesús le contestó:
-«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».
¿Qué diferencia hay cuando afirmo algo que se por experiencia propia a cuando afirmo algo que otros me dijeron que diga? Hay mucha diferencia, porque cuando conozco algo por mi propia experiencia puedo defenderlo con mucha fuerza, pero cuando hablo de lo que me dijeron no tengo argumentos para defender lo que digo, y es como dice algún refrán: hablo por boca de ganso.
Al celebrar a Jesucristo Rey, lo reconozco como el Rey de mi vida o sólo lo digo porque otros me lo dijeron. Porque si no he experimentado la bondad del Rey en mi vida es porque nunca me he relacionado con Él como Rey, es decir solamente le he dado el título pero no el poder que tiene que tener como Rey. ¿Tiene que tener poder como Rey? Sí, tiene que tener, es decir lo tiene, aunque yo no se lo recnozca.
Así como nosotros fuimos consagrados en nuestro bautismo como reyes, también Jesús fue consagrado Rey del Univeso por su Padre, y gobierna sobre el universo y, también, obedece al Rey Padre, pues su vida (la de Jesús) no era otra cosa que una vida de obediencia en el amor a Dios: "mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre", "no hago otra cosa que lo que he visto hacer a mi Padre". Así nuestra vida como reyes que pertenecemos al Reino de Dios, también tenemos que vivir de la misma manera, nuestro "poder de reyes" radica en la obediencia, como la de Jesús, al Padre. "Siendo hijo aprendió por el sufrimiento a obedecer", dice el escritor de Hebreos, y así nos enseñó el Camino que debe transitar todo hijo de este Rey.
Por eso cuando rezamos, cada día, decimos: "venga a nosotros Tu Reino", pero ese reino no viene como caído del cielo sino que lo tenemos que construir, somos nosotros los ungidos como reyes quienes tenemos la misión de construir nuestro propio reino que es el Reino de Dios, el Reino del Amor. Y sólo de construye como lo seguimos deciendo: "hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el Cielo".
Claro que cuando rezamos el PadreNuestro no nos ponemos a pensar lo que decimos, porque, muchas vecees, lo rezamos de modo automático, o lo rezamos para pedir cosas, o también para agradecer, pero nunca lo hacemos sabiendo que Jesús nos ha dado las indicaciones de vida en esa oración, nos habla de quiénes somos y de lo que debemos hacer y de cómo hemos de vivir.
Así que hoy cuando reces el Padre Nuestro piensa las palabras que digas, y ten en cuenta que al decirlas ellas mismas te están exigiendo una forma de vivir, una manera de actuar y de ser. En el Padre Nuestro está la fórmula para que reinemos en el mundo y dejemos Reinar a nuestro Dios para poder construir un Mundo Nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.