Le dice san Pablo a Tito, en esta carta en la cual le da tantas recomendaciones:
"Porque antes también nosotros, con nuestra insensatez y obstinación, andábamos por el camino equivocado; éramos esclavos de deseos y placeres de todo tipo, nos pasábamos la vida haciendo el mal y comidos de envidia, éramos insoportables y nos odiábamos unos a otros".
Habla mucho, en estas recomendaciones, de la sensatez, ser sensatos, es decir, pensar bien las cosas, aprender a pensar lo que hacemos, darle un sentido a lo que hacemos y el por qué lo hacemos, no vivir insensatamente porque se nos han dado razones para vivir, y para vivir cristianamente.
Por eso sigue aclarando que antes, cuando no conocíamos al Señor, cuando no conocíamos a Dios y no habíamos decidido seguirlo, "éramos esclavos de deseos y placeres de todo tipo, nos pasábamos la vida haciendo el mal y comidos de envidia, éramos insoportables y nos odiábamos unos a otros".
Cuando nos dejamos llevar por los propios instintos y, sobre todo, por el instinto de supervivencia, no nos importa a quien le hacemos daño o contra quien hablamos, porque estamos "intentando" defendernons de algo o de alguien. Pero el Señor nos presenta otro tipo de vida, nos invita a vivir de otra manera y, lo primero que tenemos que hacer, es aprender a pensar cristianamente, o sea, como Cristo. Y ¿cómo piensa Cristo cuando va a hacer algo o a decir algo? "No hago otra cosa que lo que he visto hacer a mi Padre", "mi alimento es hacer la Voluntad de mi Padre". Y, por eso mismo dice el escritor de la carta a los Hebreos: "siendo hijo aprendió por el sufrimiento a obedecer".
Y así es la vida que hemos decidido vivir cuando aceptamos ser cristianos: obedecer a la Voluntad de Dios, aunque nos lleve, como a Jesús, al Huerto de los Olivos y a la Cruz. Porque Él nos ha dado razones para creer que ese es El Camino que nos lleva a la Vida, y es el Camino que nosotros hemos elegido para vivir.
Así nuestro día a día tiene que comenzar a ser "sensato", pero de acuerdo a la Voluntad de Dios, no de acuerdo al pensar del mundo, sino al vivir de Cristo.
"Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor al hombre, no por las obras de justicia que hubiéramos hecho nosotros, sino, según su propia misericordia, nos salvó por el baño del nuevo nacimiento y de la renovación del Espíritu Santo, que derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, seamos, en esperanza, herederos de la vida eterna".
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.