lunes, 19 de noviembre de 2018

Has abandonado el Amor Primero

"Tienes perseverancia y has sufrido por mi nombre y no has desfallecido. Pero tengo contra ti que has abandonado tu amor primero".
"Has abandonado tu amor primero".
Una frase que siempre me ha sonado mucho en el corazón, porque es algo que siempre me ha gustado definir y recordar, no sólo para el amor matrimonial, sino, también, para el amor a Dios, para el amor en la consagración a Dios, de los bautizados y de los consagrados de modo especial, sean religiosos o sacerdotes.
El Señor le reprocha a alguien no que no esté trabajando por el Reino, sino que en ese trabajar por el Reino, ha perdido el amor primero. ¿Qué significa esto? Que el amor primero es lo que nos enciende y nos hace apasionado por lo que hacemos, además de hacer todo por una razón mucho mayor que nuestro propio YO, sino que lo hacemos por Alguien, por aquél o aquella a quien amamos. Es el Amor Primero el que imprime en nuestras vidas un fuego diferente y nos llena de esperanza e ilusión por lo que hacemos.
Pero cuando cuando perdemos ese fuego del primer amor, nos volvemos profesionales de lo que hacemos, hacemos las cosas por rutina, incluso el decir te amo, y todo se va volviendo menos apasionado hasta convertirse en sólo una rutina sin vida.
Hoy en día quizás, somos muchos los que hemos dejado apagar la llama del Amor Primero y comenzamos a ser sólo profesionales de la fe, trabajadores rutinarios que sólo se contentan con hacer lo debido (y en algunos casos si se puede menos menos), e, incluso en la familia si podemos pasar desapercibidos mejor. En todos los sectores de nuestra vida podemos encontrarnos viviendo sin "ganas", sin pasión, haciendo sólo lo que nos corresponde y nada más. Y eso se ve cuando quiero que todo termine pronto para ir a...
Y ahí voy a descubrir qué cosas me apasionan, pues donde esté tu tesoro estará tu corazón. ¿Qué es lo que tengo más ganas de hacer? ¿En qué lugar quiero estar que no es éste? ¿Con quién quiero estar más tiempo? Estas respuestas me abrirán los ojos para ver por dónde se ha ido mi apasionamiento, por dónde se ha ido mi amor primero.
Pero ¿ahora cómo hago para volver al amor primero? Recordando cuándo y por qué me enamoré aquella vez. Recordando y trayendo a la vida aquellos momentos que me hicieron sentir vivo, donde pude encontrar el sentido de la vida, donde me sentí vivir por primera vez y me lancé con todo mi ser a vivir algo nuevo sin tener en cuenta los resultados, ni los peligros.
Y si nuestro Amor Primero es el Señor, volver a sentir su Llamada, volver a escuchar su Voz que me llama por mi nombre y me hace sentir el latir de su corazón que, cada día, late por mí y entrega su Amor por mí. Sentir que sólo Él es quien me conoce más que yo a mí mismo y que a pesar de saber quién soy vuelve a amarme y perdonarme. Y una y otra vez vuelve a decirme que no importa mi pecado, sino que siempre tendré Su Mano tendida para sostenerme y ayudarme a levantar y volver a vivir la Fidelidad al Amor Primero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.