martes, 12 de abril de 2016

Su Amor es su mayor milagro

"En aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús: – «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra?"
Era lógico que en aquél tiempo la gente le siguiera pidiendo signos a Jesús. Para ellos no era posible entender que este hombre que había nacido en su ciudad, que su familia estaba con ellos, pudiera ser el Mesías esperado, que pudiera ser el Hijo de Dios anunciado.
Pero también era ya ilógico que le siguieran pidiendo milagros cuando habían visto muchos, y, en realidad, lo seguían porque sabían que hacía milagros de curación, de multiplicación de panes, y tantos otros. También es cierto que muchos lo seguían por cómo hablaba y por lo que les decía, simplemente lo querían escuchar, pero no eran ellos los que le seguían pidiendo signos y milagros.
Cuando realmente hemos dejado entrar la Palabra de Dios en nuestro corazón y hemos ido creciendo en el Amor a Él, no necesitamos más signos y milagros, que, como Él dijo: el signo de Jonás, su muerte, sus tres días en el sepulcro y su resurrección. Su entrega es el mayor signo del Amor y por eso hemos comprendido que no necesitamos más nada para seguir amando y creyendo en Su Palabra.
Cuando su Palabra no es lo que queremos escuchar, y cuando sus milagros no han llegado a nuestras vidas, siempre tendremos algo más para pedirle, algo más para exigirle porque no hemos comprendido, como la gente de aquella época qué es lo que ha Venido a darnos el Hijo de Dios. Por eso, llegado el momento lo atacamos con nuestras palabras, argumentos y nuestras planteos, porque no hemos dejado que Su Palabra llegue a nuestro corazón, no hemos dejado actuar al Espíritu Santo para convertir nuestro corazón.
Por esta razón Esteban, lleno del Espíritu Santo le decía a la gente de ese tiempo:
" En aquellos días, dijo Esteban al pueblo y a los ancianos y escribas: -«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! vosotros siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la Ley por mediación de ángeles, y no la habéis observado».
Si algo no me gusta de lo que Jesús me dice intento callarlo, y si sigue hablando lo oculto bajo falsas acusaciones que hagan que mi conciencia quede tranquila, para yo seguir actuando como me de la gana. Pero, igualmente, seguiré pidiéndole signos para creer lo que no quiero entender.
Sólo el corazón que se ha dejado "seducir" por el Amor es el corazón que no necesita signos o milagros para seguir amando, porque ya el Amor es el mayor milagro que hemos visto y recibido.

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