Cada fin de año, al igual que cada día, siempre es distinto, porque siempre han pasado cosas, buenas y malas, alegres y tristes, para olvidar y recordar, pero todas y cada una han dejado una huella en nuestro corazón, pues nada pasa sin motivo, o, mejor dicho, que nada pase sin motivo para nuestras vidas para que todas nos dejen alguna enseñanza lo que nos da más sabiduría.
Por eso, a pesar de cómo puede haber sido el año, lo importante es saber aprender de él y terminarlo, por un lado, con mayor sabiduría de vida, por que cuanto más sabios seamos más podremos dar a los demás y más podremos sentirnos gozosos de lo que hemos vivido.
Eso de poner en una balanza lo positivo y lo negativo dejó de preocuparme hace mucho tiempo, los balances me han cansado porque son simples número que sólo sirven para dar cuenta a alguien o a algunos de lo que has hecho con tu vida, y mi vida no es un comercio o sociedad en la que tenga que saber si hubo pérdidas o ganancias, que, seguramente las hubo. Mi vida es un Don, un regalo, que me han hecho y como todo regalo es para disfrutarlo hasta el final.
Este regalo ha sido muy bueno para mí (para otros no lo ha sido porque soy un poco difícil, algunas veces) pero para mí es el mejor regalo que me han hecho, pero sobre todo el regalo de que sea una vida sacerdotal. Una vida en la que cada momento es un momento de aprender y de entregar, de aprender de lo que Dios quiere y de lo que los demás nos entregan con sus vidas, y de entregar a cada momento lo que Dios nos da y lo que los demás nos entregan, para que así, cada día, como decía Santa Teresita: "pueda presentarme ante Él con las manos vacías".
Aunque, en realidad, no se si las tendré demasiado vacías porque es mucho lo que cada día me regala el Padre y lo que ustedes y todos me regalan con sus vidas. Cuando hago un repaso por mi vida veo que cada día recibo regalos hermosos que superan las expectativas en todos los momentos.
¿Que hay mucho que transitar aún? Seguro. ¿Que han quedado situaciones por resolver? Muchas. ¿Que han quedado perdones guardados en el corazón porque no han venido a buscarlos? También. ¿Que ha quedado aún mucho por dar y hacer? Mucho aún.
Por eso, cada día y cada año, tiene su propio afán, cada día que comienza y cada año que empieza tienen nuevas expectativas pero un sólo horizonte: Dios y su llamado a la santidad, un Camino a recorrer, una Vida para ser Fiel, una Verdad para dar a conocer.
Y, cada día y cada año que comienza tiene un sólo pedido: Señor, hazme Fiel a la Vida que me has regalado, hazme Fiel a la Vida que me has pedido vivir, hazme Fiel a la Vida para que la Vida renazca siempre en mi corazón y pueda ofrecerla a quien la necesite.
Ha sido un hermoso 2015 porque cada día intenté ser Fiel a la Vida. Y espero que el 2016 sea un Año de Fidelidad a la Vida, para que juntos podamos recorrer el Camino que en la Verdad nos conduce a la Vida en plenitud.
¡Gracias por acompañarme a recorrer este 2015 y que podamos seguir recorriendo este Camino en el 2016!
¡FELIZ FIN DE AÑO Y FELICIDADES PARA COMENZAR EL NUEVO AÑO DEL SEÑOR 2016!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.