Jesús le decía a los apóstoles, cuando le pidieron que les explicara la parábola del sembrador:
«A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan".
Y yo me me pregunto ¿por qué a nosotros se nos dio el Don de la FE y no a todos? ¿Por qué a nosotros se nos concedió aceptar estos misterios y no a todos? No tenemos nada de extraordinario ni somos los mejores del mundo, como para que Jesús nos haya elegido y nos regale ese maravilloso Don. Pero así lo ha hecho, "nos ha elegido antes de la creación del mundo para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia por el amor", y por eso nos ha dado el Don de la Fe, para que podamos llegar al misterio y, aunque, intelectualmente, no conozcamos todo lo amemos y necesitemos de Él para dar sentido a nuestras vidas.
Y por eso se nos ha dado el Don de la Fe, para que abiertos al misterio podamos dar sentido a lo que vivimos y mostrar así, con nuestra vida, un nuevo Camino a recorrer.
Sí, aún podemos recorrer el Camino de la Vida, aún podemos transformarnos en Hombres Nuevos, siempre y, cada día, hay esperanzas cuando un corazón se abre al Don de la FE y, en la oscuridad de la razón, acepta el misterio del Amor de Dios. Por que, aunque entendamos las parábolas, no podremos nunca llegar a entender el Infinito Amor de Dios por nosotros, el por qué "nos ha amado tanto que envió a Su Hijo Único al mundo para salvarnos".
Es cierto que no somos buenos, ni perfectos, ni somos luces intelectuales, pero queremos creer que podemos alcanzar el Ideal de Santidad que el Padre quiere para nosotros, que podemos alcanzar en este camino de santidad mostrar el por qué creemos y el por qué confiamos en el Amor de Dios. Creemos que el Señor nos ha llamado a vivir con intensidad Su Amor para que seamos quienes den esperanza al hombre de que se puede convertir el corazón, y convirtiendo el corazón cambiar la historia, cambiar nuestra historia.
Por que tenía esperanza y por que creía en lo que le había sido transmitido es que San Pablo instaba a Timoteo diciéndole:
"En presencia de Dios, que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato con tan noble profesión: te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita n una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver".
Sí, creo y por esto tengo esperanza en que el Amor puede fortalecer el corazón para transformarlo y convertirlo en un Hombre Nuevo capaz de transformar el mundo en el que vivimos. Pero, para ello tengo que aceptar el desafío de "combatir el buen combate de la fe", para que sea mi fe la luz de mi vida y el sentido en mi caminar.
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