miércoles, 29 de abril de 2015

La sabiduría de ser niños para Dios

Hoy no sabría que párrafo elegir de las lecturas, porque todos me gustan, es uno de esos días donde el Señor llega al corazón y toca lo más íntimo de la sensibilidad, porque nos habla de la confianza, del estar cerca, del no estar preocupados. Pero, en realidad, hay uno que es el que mas me ilumina y el que mas quiero llegar a comprender y vivir:
"En aquel tiempo, exclamó Jesús:
-«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".
El espíritu de niños, la sencillez de la vida espiritual, la sabiduría de Dios que no es la sabiduría humana, que no es saberlo todo, que no es complicado entender a Dios, sino que es buscar la fortaleza del Espíritu Santo para poder crecer como niños en Dios.
Generalmente creemos que cuanto más sabemos, o cuanto mas nos hacemos los que sabemos mas posibilidades tenemos de poder llegar a ser grandes, y por eso, cada día intentamos aprender mas para llegar a vivir mejor. Es cierto que en el orden humano, como profesionales en alguna materia, necesitamos estar al día con los avances de la ciencia, con los avances de la modernidad, se podría decir "para que los demás no nos pasen por arriba".
Pero en el orden espiritual no tenemos que hacer cada día más grandes y sabios, sino cada día más niños y sencillos. Y no es porque Dios no nos quiera sabios y fuertes, sino porque nuestra fortaleza no esta en nosotros sino en Su Poder, porque nuestra sabiduría no esta en saber mas sino en confiar mas en Su Providencia. Porque es el Espíritu quien nos hace conocer lo que necesitamos para poder entregarnos, pero primero necesita que confiemos, que nos dispongamos a creer, dejarnos caer en Sus Manos para ser por El colmados con toda clase de dones que nos hagan vivir así Voluntad.
El Espíritu de niños no significa tener razones para creer o para vivir el Evangelio, sino significa que viviendo voy a tener Toda la Luz necesaria para ver en la oscuridad de la Fe. Porque el Padre no nos revela las cosas para que podamos estar cada día más "arriba que nuestros hermanos", sino que nos revela los misterios del Reino para poder vivir cada día con mas intensidad los valores del Reino de los Cielos aquí en la tierra.
Humanamente vivimos preocupados, agobiados, corriendo detrás de un proyecto humano, de una realidad que cada día nos lleva distanciarnos no solo de los nuestros, sino de nosotros mismo. Por eso El Señor nos pide que volvamos a Él, que confiemos en Él, que dejemos que Él nos guíe y nos conduzca, que Él conoce los deseos de nuestro corazón y sabe que es lo que necesitamos para alcanzarlos.
Por eso necesitamos la Fortaleza del Espíritu Santo para renunciar a nosotros mismos, para renunciar a la sabiduría que nos da el mundo y poner nuestra vida en Sus Manos, pues Él es nuestro descanso, nuestro refugio, Él es el Padre que quiere sostener a Sus Hijos y llevarlos de Sus Manos por el Camino de la Visa.
"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mí yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

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