"Habéis oído hablar de mi pasada conducta en el judaísmo: con qué saña perseguía a la Iglesia de Dios y la asolaba, y aventajaba en el judaísmo a muchos de mi edad y de mi raza como defensor muy celoso de las tradiciones de mis antepasados".
Con cuánta sinceridad le habla san Pablo a los Gálatas, mostrando no sólo su nueva conducta sino su anterior pecado. Haciéndonos ver que lo que en un momento nos parecía lógico y voluntad de Dios, en otro momento no lo es tanto, y no porque hayamos estado equivocados en la decisión o en el discernimiento, sino porque Dios ha mostrado otro camino.
El celo de Saulo por las tradiciones judaicas lo llevó a un fanatismo religioso que le hizo perseguir a la iglesia de Cristo, pero cuando Dios se dignó mostrarle el verdadero rostro de Jesús y le hizo ver el Camino que El había soñado desde siempre, entonces no dudó en seguir el Nuevo Camino, y así pasar de ser Saulo de Tarso a ser san Pablo de Tarso, el apóstol de los gentiles.
Claro que para eso se necesita un corazón dispuesto a confiar, a creer y a aceptar la Voluntad de Dios. Por eso, a esta conversión de san Pablo, la liturgia une el evangleio de Marta y María, pues cuando llegamos al conocimiento de Jesús, necesitamos sentarnos a sus pies para escucharlo, para conocerlo mejor y así poder amar sus Palabras y su Vida, una Vida y unas Palabras que darán sentido a nuestras vidas, y nos llevarán a recorrer, como Pablo, un nuevo Camino: el Camino de la Vida.
Pero, también, podemos ver otra cosa en san Pablo: que Dios no escatima esfuerzos cuando quiere a alguien para alguna misión extraordinaria. Siempre se las "arregla" para que el elegido encuentre la "señal", vea el "camino", u "oiga" su Voz que le está señalando, mostrando o diciendo qué es lo que tiene que hacer o cómo tiene que vivir. Por eso necesitamos, o mejor dicho, neceista el Señor, corazones sencillos y dispuestos a creer y confiar que Su Voluntad es el mejor camino para alcanzar nuestra realización personal, para lograr la plenitud de nuestro ser y vivir.
¿Nuestro pecado? ¿Nuestro errores pasado? Todo eso quedará blanco como la nieve en las Manos del Señor: "aunque tu pecado sea rojo como la grana, yo lo dejaré blanco como la nieve", dice el Señor. No te preocupes por tu pasado, pues Dios te ha elegido para hacer un nuevo futuro, para construir algo nuevo, no sólo en tí, sino que a través nuestro en nuestra familia, en nuestra sociedad, en nuestro mundo. Porque, aunque tú te veas pequeñito, eres un granito de arena que hace falta en la construcción que Dios quiere hacer. Sólo déjate conducir por la Mano del Señor, y verás las maravillas que Él puede hacer.
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