miércoles, 23 de octubre de 2019

Esclavos o libres

"¿No sabéis que, al ofreceros a alguien como esclavos para obedecerle, os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis: bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, para la justicia?
Pero gracias sean dadas a Dios, porque erais esclavos del pecado, mas habéis obedecido de corazón al modelo de doctrina al que fuisteis entregados; liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia".
Para poder comprender estas palabras de san Pablo, acordémonos de otras que son parecidas y que nos dan ejemplo para que no temamos ante estas afirmaciones:
"He aquí la Esclava del Señor, que se haga en mí según tu palabra", dijo María al Ángel el día de la Anunciación.
Ser esclavos nos suena a épocas antiguas, y nos hace pensar en que tenemos que rechazar toda esclavitud, porque es signo de opresión. Por eso, san Pablo, nos habla de que tenemos que pensar a quién entregamos nuestra vida, porque, en realidad, siempre nos esclavizamos a algo o a alguien. En otras palabras se podría decir que siempre necesitamos estar "ligados", unidos a algo o a alguien para poder tener un sentido en nuestras vidas.
Mientras no encontramos ese sentido, ese alguien o ese algo, estamos "picoteando" en todas partes buscando algo o alguien que le de sentido a nuestra vida, y hasta que no lo encontramos no dejamos de probar todo lo que se nos cruza en el camino. Es que es así nuestra humanidad: Dios al crearnos nos ha dejado un deseo de estar unidos a Él, pero no siempre nos damos cuenta que nuestra vida es de Él, que a Él pertenecemos y a Él volveremos, y por eso la mirada de todo nuestro ser está puesta en el Horizonte Final, pero no siempre reconocemos cuál es.
La búsqueda de sentido del hombre ha sido siempre lo que lo ha mantenido en vela y vigliante, en cristiano le llamaríamos encontrar nuestra propia vocación, para poder alcanzar la plenitud de nuestra vida. "Nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti", decía san Agustín, y es lo que siente el corazón del hombre y cuando no reconoce a Dios, siempre busca otros dioses a los que aferrarse para que pueda descansar y encontrarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.