viernes, 11 de octubre de 2019

En nombre de quién actuamos?

"En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra si mismo, ¿cómo se mantendrá su reino?".
Cuando la manera de actuar o de dirigir no nos gusta buscamos algún argumento para poder destruir a quien tiene el "poder" o el mando de dirección, ya sea en la casa, en la familia, en el trabajo, en la comunidad, en la parroquia o en la diócesis. Las divisiones en una comunidad no la comienzan los de afuera, sino que son los que forman una comunidad (familia, iglesia, trabajo) quienes comienzan a sembrar la cizaña sobre el cabeza de comunidad, o sobre los mismos miembros.
Siempre habrá quien apoye a unos y quienes apoyen a otro, pero eso es por nuestr propia naturaleza y la sintonía de espíritu o forma de ser. Pero esa sintonía es aparente, porque en cuanto surge alguna directriz que no me gusta o que va en mi contra, ya no hay sintonía y se pasa a ser el sembrador de cizaña para poder "derribar" a quien tiene el poder, sin darnos cuenta que lo que estamos haciendo es dividir la comunidad, es dejar entrar el espíritu del mal entre lo que puede ser algo bueno, y, finalmente, destruir todo lo que se había hecho.
Es que somos tan egoístas, mucha veces, que no nos detenemos a pensar si lo que estamos viendo o pensando es Voluntad de Dios o no.
En una comunidad no tenemos que estar siempre de acuerdo con la autoridad, pero sí respetar sus decisiones, porque ella es quien nos está hablando de parte de Dios, intenta ayudarnos a vivir en el Camino de la Voluntad de Dios. ¿Podrá tener errores? Claro que sí, porque todos somos humanos y nos podemos equivocar, porque no tenemos un teléfono directo con el Señor. Pero si todos podemos equivocarnos, lo podemos hacer las autoridades y también los que formamos parte de una comunidad. Y, por eso existe una palabra que poco usamos: el perdón.
Saber reconocer los errores no es una debilidad sino una fortaleza de la persona, y eso no nos pasa muy a menudo, sino que nos cerramos en nuestros trece y nos quedamos parados como mulas, ya sea como autoridad o como miembros de una comunidad.
Por eso el Señor, le hace el planteo a los que lo acusaban de ser instrumento del diablo:
"Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros".
Y, ante lo evidente del error de la acusación, siempre se hace silencio y se sale a buscar nuevas acusaciones, hasta que se logra el cometido, y, entonces ¿quién es el que actúa en nombre de satanás?

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